Homosexualidad, prejuicios y clínica psicoanalítica*

 

Florencia A. Macchioli

E-mail: fmacchioli@hotmail.com

 

* Trabajo monográfico presentado en la Materia "Clínica de Adultos", Catedra II, Universidad de Buenos Aires, Junio de 1999.


 

En el siguiente trabajo desarrollaremos la temática a partir de tres enfoques: intrasubjetivo, intersubjetivo y transubjetivo. No podremos adentrarnos en cada uno de manera exhaustiva, ya que por su propia complejidad, requerirían un mayor desarrollo y espacio. Solo nos remitiremos entonces a enhebrar ciertos conceptos para tratar de esbozar un perfil de la clínica psicoanalítica con la homosexualidad en nuestra sociedad.

 

 

Enfoque intrasubjetivo e intersubjetivo desde la mirada psicoanalítica

 

"La experiencia me dice que este logro, el de eliminar la inversión genital u homosexualidad, nunca resulta fácil"1

 

 

Según Freud, en este artículo2, los motivos por los que se somete a tratamiento una persona homosexual, "si se somete a tratamiento", son razones externas, tales como "desventajas sociales y los peligros de su elección de objeto"3. Interrogantes tales como detectar si esta persona presentaba caracteres somáticos del sexo contrario, o si la homosexualidad se debía a factores innatos o adquiridos eran los que guiaban su cura y su mirada frente a estos "pacientes". La teoría psicoanalítica ubica la etiología de este "padecer" en la salida del complejo de Edipo, y el tipo de identificaciones que logró hacer el sujeto en esa fase libidinal, habiendo quedado el sujeto homosexual fijado a su madre "con una intensidad inusualmente grande" sin abandonar este objeto en la etapa puberal (etapa en la que debería permutar a la madre por otro objeto sexual) identificándose de esta manera al objeto, e introyectándolo a su yo. Desde el análisis de Leonardo, refiere que "el amor hacia la madre no puede proseguir el ulterior desarrollo consciente, y sucumbe a la represión. El muchacho reprime el amor por su madre poniéndose él mismo en el lugar de ella, identificándose con la madre y tomando su persona propia como el modelo a semejanza del cual escoge sus nuevos objetos de amor. Así se ha vuelto homosexual (...) hallando sus objetos de amor por la vía del narcisismo (...) Por obra de este vínculo erótico con la madre ha devenido un homosexual"4. A esto se suman figuras paternas débiles5, o como el caso de homosexualidad femenina, debido a una posición desafiante contra el padre, y las vivencias traumáticas infantiles, tales como en el caso que hemos tomado de referencia en una escena en la que ella inspecciona los genitales de su hermano, desarrollando una "potente envidia del penecuyos retoños impregnaron mas y mas su pensamiento"6; o la escena que marca Leonardo en sus escritos "me acude como un tempranísimo recuerdo, que estando yo todavía en la cuna un buitre descendió sobre mí, me abrió la boca con su cola y golpeó muchas veces con esa cola suya contra mis labios"7, demostrando esta escena entre otras cosas un carácter enteramente pasivo. En una nota a pie de página, Freud acentúa que el psicoanálisis aportó dos hechos fuera de duda con respecto a la homosexualidad: la fijación a la madre en cuanto a las necesidades amorosas, y la tesis de que todas las personas son capaces de una elección homosexual de objeto8. Mas tarde, dentro de este artículo, Freud aclara que no es tarea del psicoanálisis "solucionar el problema de la homosexualidad, sino que debe conformarse con revelar los mecanismos psíquicos que incidieron en la elección de objeto, rastreando las disposiciones pulsionales". Comenta a este respecto una autora actual, Jessica Benjamin "Incluso cuando la homosexualidad no es patologizada directamente, se la presenta como una condición que hay que explicar, una elección de objeto cuya etiología requiere una investigación continua e intensa."9. De esta manera se limita el campo de la homosexualidad a descubrir su etiología, pero no a tratar este tema y sus consecuencias en la vida de ese sujeto, el psicoanálisis no puede ocuparse de "este problema", y por lo tanto no lo aborda mas que para encontrar la causa de este "padecer" (en la historia psíquica de ese sujeto y en las figuras parentales tomando como referencia los modelos de género y el ideal de "normalidad" que dicha sociedad posee).

Luego de habernos referido a una rápida y escueta puntuación acerca de las causas psíquicas que se encuentran en la base de la homosexualidad según Freud, veremos cómo influye esta mirada en el proceso transferencial y contratransferencial, tratando de abordar este tema desde el eje intersubjetivo. Tal cómo lo refiere Piera Aulagnier "El analista deberá hacer un "autodiagnóstico" sobre su capacidad de investir y de preservar una relación transferencial no con un neurótico, un psicótico, un fronterizo, sino con lo que llegado el caso entrevea, mas allá del síntoma, acerca de la singularidad del sujeto a quien se enfrenta (...) influyen en esto posiciones teóricas, posiciones ideológicas, la problemática inconsciente del propio analista, su economía narcisista"10. Mas adelante sostiene que el paciente tiene libertad para utilizar los resultados que adquiera en la experiencia analítica, teniendo el analista que respetar esta libertad, si inició la posibilidad de este espacio. Ahora bien, si tomamos en consideración los supuestos de la teoría psicoanalítica freudiana y a eso le sumamos el imaginario social que atraviesa a cualquier sujeto que pertenezca a una comunidad determinada en un momento dado (tema que desarrollaremos mas adelante), se complejiza el concebir a un analista atravesado por prejuicios surgidos del imaginario social, y que frente a la temática homosexual encuentra un soporte teórico que no da cuenta de esta problemática mas que para abordar su etiología, avalado esto a la vez por el campo científico al que pertenece11, catalogando a la homosexualidad como una desviación respecto al objeto sexual y a la meta sexual (perversión), rotulándose a estos sujetos como "invertidos"12. Mas se dificulta todavía si éste no fue un tema trabajado en el análisis del propio analista, quien tiene la obligación de aclarar y trabajar sus propios puntos ciegos, sobre todo tratándose de un tema que es estructural a cualquier sujeto (todos atravesamos luego de la etapa narcisista una etapa homosexual para luego acceder a la elección objetal) "El médico ha de estar en condiciones de servirse de su inconsciente como instrumento de análisis (...) Para ello no basta que sea un hombre mas o menos normal; es lícito exigirle, mas bien, que se haya sometido a una purificación psicoanalítica, y tomado noticia de sus propios complejos que pudieran perturbarlo para aprehender lo que el analizado le ofrece"13 .

El analista en la entrevista de apertura, prevé y anticipa la relación transferencial futura, al tiempo que surge el vivenciar afectivo del analista, lo que también determinará el tipo de transferencia que se establezca14, esto incluye en cierta medida en la dimensión imaginaria de ese analista, y la necesidad de tener en cuenta este eje para controlar su influencia dentro de los otros registros en el desarrollo de ese análisis. Tal como lo refiere Norberto Rabinovich "Lacan afirmaba que la única resistencia al análisis es la resistencia del analista. Yo agrego: cuando el analista está en posición de demanda (...) El viento que imprime la constancia y velocidad a la nave sólo puede venir del deseo del analizante"15, para lograr este trabajo es necesario que el analista tenga en claro, pues, cuáles son aquellos temas frente a los que genera resistencias, y que pueda aceptar el deseo del analizante sin que esto interfiera con los propios supuestos y prejuicios, que entorpecerían todo el proceso analítico, si es que ya no quedó anulado este espacio en su posibilidad misma desde el inicio del vínculo terapéutico al negar estos atravesamientos, y seguir la práctica como si nada de esto estuviera en juego. El analista debe dejar de lado las ambiciones pedagógicas y no debe buscar apoyo en los padres, aconseja Freud en 1912. Esto no es lo que se observa en la práctica, a fines del siglo XX, cuando vemos ejemplos tales como "Mis padres concurrían cada dos meses a mi psicóloga, cuándo volvían mi padre me lo reprochaba mucho en la cara. Me decía que la psicóloga le reprochaba que mi padre estaba ausente como figura paterna", o cómo se narra en otra entrevista "El (refiriéndose al psicólogo) me preguntó por qué comenzaba terapia, yo le dije porque me daba la sensación que la terapia sirve para la liberación personal. Yo estaba muy abrumado por la culpa, y de repente él, con respecto a la homosexualidad y a otras cuestiones, me hacía sentir culpable o reforzaba la culpa que yo sentía, él desde algún lado descalificaba o sino me situaba en un lugar de cierta extrañeza, como cuando me dijo que yo no participaba del banquete totémico (porque el paciente había decidido no comer mas carne roja a partir de los 17 años)"16 Estos ejemplos nos demuestran cómo en la práctica se encuentran algunas tergiversaciones de los consejos freudianos (juzgar las actitudes del paciente haciéndolo sentir mas culpable de lo que llega a análisis, o dándole explicaciones a los padres, donde estos quedan como responsables de la "patología" del hijo), y conceptos teóricos insertados dentro del tratamiento, a modo de explicaciones, justificaciones, y soportes de verdad en los que se eleva el analista como Sujeto de Supuesto Saber (entendido desde la teoría lacaniana), donde se descontextualiza la teoría, y el analizante queda en un nivel inferior, no sintiéndose ni escuchado ni sostenido por el analista.

Con respecto a la contratransferencia, podemos observar tal como lo define Rafael Paz "la activación de vínculos y fantasías primarias, reconocible por sus efectos, suscitada en el analista a partir de lo manifestado por el analizando en un proceso analítico constituido o en vías de gestación",17 que como desarrollamos anteriormente es fundamental el análisis del propio analista para poder reconocer sus propias fantasías, temores y puntos ciegos para luego poder abarcar de una manera mas seria, comprometida y responsable la tarea que requiere el análisis contratransferencial, ya que se ve implicado en forma directa el analista con su historia, y será determinante para el futuro de ese tratamiento. "La contratransferencia solo es posible en segunda instancia"18, esto implica que el analista al terminar esa sesión estudiará cuáles son las intuiciones o comprensiones que se movilizaron con el paciente. Si a diferencia de esto el analista directamente actúa con lo que sintió dentro de la sesión, esto ya no es parte de la contratransferencia, sino que es una contra actuación por parte del analista. Esto se torna peligroso si le sumamos a esta característica los prejuicios que pueden sostenerse a partir de la temática homosexual. Una de las personas entrevistadas narra al contarle a su analista que quería decirle a sus viejos que era homosexual, ya que sus hermanos ya lo sabían, y analizando en esa sesión a quien se lo diría el analista le contesta interrumpiéndolo "agresivamente" "Pero usted se lo quiere contar a todo el mundo!", u otro momento en que el paciente estaba hablando de una pareja homosexual pasada con la que había roto, y uno de los motivos por los que concurría a terapia era no haber podido superar esa ruptura, el paciente narra "Estaba hablando del tema de G. y yo le comentaba que me sentía conforme con como yo había encarado las cosas, que a diferencia de G. yo había sentido que era mas valiente, que había decidido conocer boliches gays y hacer lo que sentía, no reprimirme, mientras que él se había escondido en ese pueblito lejos de las "tentaciones". También acá me interrumpió y me dijo "Yo no digo que a usted haya que fusilarlo, pero usted quiere que le den una medalla?!"19 Los efectos directos que se observan de estas intervenciones son la generación de una fuerte resistencia en el analizante, un sentimiento de estar en falta o la suspención directamente del análisis. Tal cómo Lacan plantea en el Seminario I20, el análisis debe funcionar en el registro simbólico, no es lo que observamos en los anteriores casos donde el registro imaginario abarca todo la dimensión analítica puesta en juego.

 

Ahora intentaremos puntuar algunas de las concepciones que influyen desde lo social y que se entraman y dan sostén a lo desarrollado hasta el momento. El análisis y sus participantes (analista y analizante) se ven atravesados por el tejido social junto con sus prejuicios y representaciones.

 

 

 

 

La mirada psicoanalítica atravesada por lo transubjetivo

 

 

"Lo que hace 100 años (Estudios sobre la histeria) era claro y preciso en relación a lo masculino y femenino, en la actualidad lo es menos. La división tan mentada entre rasgos fuertes y activos, atribuibles a las características masculinas, y rasgos débiles y pasivos, condición de la femineidad (todavía en el Compendio), que tan útil fue para la clínica psicoanalítica, resultó hoy todo lo precaria y convencional que el mismo Freud sostuvo"21.

 

En los historiales freudianos nos encontramos con rasgos sociales que atraviesan la clínica. Freud los toma en cuenta y los incluye como parte del análisis, observando por ejemplo esto en "Sobre la psicogénesis de un caso de homosexualidad femenina" (1920), donde describe que esta muchacha adoptó una conducta hacia el objeto de amor de tipo masculino con características tales como el amar antes que ser amado, sobrestimación sexual y renuncia a la satisfacción narcisista , no adoptando solamente un objeto femenino, sino también adoptando una actitud masculina22. Este tipo de prejuicios con respecto a los roles femeninos y masculinos se observan en algunas referencias de Freud al hablar sobre género, aunque sabía lo "precario y convencional" de las referencias a estos temas, respondiendo fielmente al imaginario de su época (que no parece ser en algunas oportunidades muy diferente al nuestro). Si nos adentramos en los últimos desarrollos sobre género que se fueron gestando a partir de la teoría y supuestos psicoanalíticos, se tiende a enfatizar la distinción entre diversidad y diferencia, haciendo una crítica a la lógica binaria que se sostenía en los escritos freudianos, donde se acentúa la diferencia de los sexos como algo excluyente (si se es uno no se es el otro) en contraposición a las nuevas concepciones que sostienen la diversidad, que por el contrario, al afirmar una cualidad de uno de los términos no niega las otras, no suponiendo contraposición ni complementariedad entre los términos. "En esa lógica del Uno o el Otro no hay ningún lugar para el Ambos o para los Muchos (...) el bimorfismo genérico en si solo representa un polo; el otro polo es el polimorfismo de todos los individuos"23

 

Ahora nos referiremos a puntuar algunas de las concepciones que desde lo social se entraman en lo desarrollado hasta el momento. Si dirigimos la mirada a aquellas concepciones implícitamente avaladas por los integrantes sociales, encontramos que estas "representaciones sociales" o "imaginario social" son aquellas "imágenes que condensan un conjunto de significados y sistemas de referencia que nos permiten interpretar lo que nos sucede, e incluso dar un sentido a lo inesperado"24, es una forma de interpretar y pensar la sociedad en la que uno está inserto, es un conocimiento social compartido, donde "se intersecta lo psicológico y lo social"25 intentando dominar nuestro entorno, comprender y explicar aquellos hechos que nos rodean. Los prejuicios se encuentran íntimamente relacionados con estas representaciones sociales. A este bagaje se suman los "juegos de exclusión social"26 , juegos que crean personajes en función a algún rasgo que les permita circunscribir, ya sea por la raza, religión, condición física o sexo a un conjunto de personas que compartan esta característica. Se depositan en estos grupos los aspectos negativos no aceptados por la sociedad en su conjunto, y estos grupos rápidamente se conforman en grupos marginales dentro de esa sociedad, es una "exterioridad dentro de una interioridad"27. Estas categorías se ajustan a la temática de la homosexualidad dentro de la sociedad, se segrega a estos grupos a determinados lugares, y se les adjudica rápidamente características de pasividad, delicadeza, suavidad, y aquellos apelativos asociados a la femineidad (tal como está connotada en nuestra sociedad). "Este conjunto de significaciones compartidas que constituyen el imaginario social instituído o efectivo, definen y estipulan lo que para dicha sociedad será lo valorado y lo rechazado, lo normal y lo patológico, lo que es real y lo que no lo es, lo cuestionable y lo imposible de ser siquiera pensado"28, de esta manera la homosexualidad queda limitada y rotulada dentro de la sociedad, depositando el desconocimiento y los propios temores en una "exterioridad" que es en realidad interioridad, ya que cada sujeto en algún momento tiene que vérselas con sus propios aspectos homosexuales (que como, dijimos anteriormente, es una fase constitutiva del desarrollo psicosexual), manteniendo una ilusión de "normalidad" y "adaptación", características que cristalizan la mirada del profesional y que traerá consecuencias a toda su práctica. Si este desconocimiento se observa en los propios analistas, el problema es mucho más grave aún de lo que se supone. Se espera de ellos una formación que incluya el conocer estos aspectos del imaginario social y la marginación, observando como influyen estos prejuicios en la práctica, y pudiendo analizar estas características en ellos mismos a partir de su propio análisis, ya que son responsables por la salud mental de aquella persona que los consulte, esto los responsabiliza y los obliga a abordar estos temas y a tener una mirada de los fenómenos mas abarcativa. Las intervenciones iatrogénicas, se deben justamente, a una mirada patologizante, rotulante, atravesada por el imaginario social. Se contrapone a esta concepción, "una mirada no psicopatologizante que implica descentrarse de los síntomas, sin perderlos de vista, pero que genere un camino hacia la salud, poniendo el acento en las potencialidades subjetivas (...) implica una ética que atraviesa la práctica"29.

De este modo observamos que quedan planteados dos modelos de prácticas "una práctica profesional que tienda al bienestar y a la reducción del tratamiento psíquico de las personas que conforman la sociedad o bien, una técnica dirigida a la adaptación de las personas a una sociedad que homogeneiza y no da lugar a las diferencias"30, o que dando lugar a la diferencia binaria freudiana, no es capaz de incluir la diversidad en su propia mirada.

Las teorías, lejos de comprender lo que ya es, operan de modo de 'hacer ser' a eso mismo sobre lo que teorizan, afirma Ignacio Lewkowicz (1997). "Cada campo a partir de su forma particular de regulación de las prácticas y de las representaciones que impone, ofrece a los agentes una forma legítima de realización de sus deseos basada en una forma particular de ilusión"31, a partir del modelo de campo que plantea Pierre Bourdieu, observamos como el propio campo científico, en este caso el psicoanálisis, produce su capital simbólico32 y los problemas a abordarse, determinándose las temáticas y la realidad que se observará a partir de las categorías y mirada que impone el propio campo. De esta manera este corpus produce la realidad que va a encontrar, creándose un circuito tautológico. "Hasta hace poco tiempo la teoría psicoanalítica había sido incapaz de ir mas allá del nivel edípico. Esta fijación se refleja en las teorías prevalecientes que insisten en la complementariedad heterosexual y que equiparan la homosexualidad a la perversión"33

 

 

La homosexualidad desde esta perspectiva, catalogada desde el psicoanálisis tal como lo desarrollamos al comienzo, y sumándole ahora a esta concepción el imaginario social en torno a esta temática, queda ubicada como una desviación a partir de ciertas dificultades en la pareja parental (identificación materna, y figura paterna débil) y una reacción de "homofobia social"34 (temor y rechazo a los homosexuales por parte de los miembros de la sociedad), que como vimos en los fragmentos de las entrevistas, los analistas mismos son soportes de este imaginario social, creando efectos no deseados dentro de la práctica, no dando cuenta del motivo que llevó a ese sujeto a solicitar análisis y dificultando todavía mas la elección de este sujeto de buscar análisis y de sostener su elección sexual.

Ignacio Lewkowicz al relatar algunas características de la sociedad espartana en el siglo V a.c., comenta que "Nadie ha nacido hasta tanto la comunidad simbólica no le dé el acta simbólica de nacimiento, lo que determina el derecho posterior a una muerte simbólica"35, ya conocemos que desde nuestras leyes no se les permite cambiar de nombre modificando el D.N.I a aquellas personas que han decidido cambiar de sexo. La sociedad desde su estructura gubernamental no permite tampoco la adopción ni tenencia de niños por parte de parejas homosexuales, ni el casamiento entre ellos. Para estos cuestionamientos es necesario en realidad un cuestionamiento más amplio que debe abarcar todas las áreas sociales, los grupos marginales, y los cambios de los últimos tiempos junto con los avances tecnológicos que implican nuevos modelos, normas y posibilidades (tales como las nuevas tecnologías reproductivas) para la sociedad que nos toca vivir. Por nuestra parte, debemos otorgar este lugar subjetivo a todas las personas integrantes de la sociedad, ya que es nuestra tarea como analistas crear un espacio para el surgimiento del deseo y de esta manera del sujeto.

La persona que elige ser homosexual la mayoría de las veces no concurre a análisis por temor a ser juzgado por su elección por parte del analista, tal como lo fue desde lo social. Que no esté entonces determinado por el analista el objetivo del tratamiento guiado por sus prejuicios y su imaginario social. Sea del nivel social que fuere o del grupo o subgrupos al que pertenezca esta persona, siempre el analista tiene frente a sí a un Sujeto.36

 

Notas

 

  1. FREUD, S. Sobre la psicogénesis de un caso de homosexualidad femenina, 1920, TomoXVIII, Amorrortu, pag. 144.

  2. Op cit., pag 144.
  3. Op cit., pag 145.

  4. FREUD, S. Un recuerdo infantil de Leonardo da Vinci, 1910, TomoXI, Amorrortu, pag. 93, 99.

  5. FREUD, S. Tres ensayos de teoría sexual, 1905, TomoVII, Amorrortu. Pag. 133 nota al pie.

  6. FREUD, S. Sobre la psicogénesis de un caso de homosexualidad femenina, 1920, TomoXVIII, Amorrortu, pag. 161.

  7. FREUD, S. Un recuerdo infantil de Leonardo da Vinci, 1910, TomoXI, Amorrortu, pag. 77.

  8. FREUD, S. Sobre la psicogénesis de un caso de homosexualidad femenina, 1920, TomoXVIII, Amorrortu,

  9. BENJAMIN, J. Sujetos iguales, objetos de amor: ensayos sobre el reconocimiento y la diferencia sexual, 1997, Paidos, pag. 101.

  10. AULAGNIER, P. Las entrevistas preliminares y los movimientos de apertura (Cap. 3), pag.170-171.

  11. BOURDIEU, P. El campo científico, 1976, Revista de estudios sociales de la ciencia Nº2, Universidad Nacional de Quilmes.

  12. FREUD, S. Tres ensayos de teoría sexual, 1905, TomoVII, Amorrortu.

  13. FREUD, S. Consejos al médico sobre el tratamiento psicoanalítico, 1912, TomoXII, Amorrortu, pag.115.

  14. AULAGNIER, P. Las entrevistas preliminares y los movimientos de apertura (Cap. 3).

  15. RABINOVICH, N. Testimonio de la clínica, 1991, pag.19.

  16. BARZANI, C. Los analistas, sus prejuicios y sus puntos de alergia, Entrevistas, 1996, Monografía, pag. 1, 4.

  17. PAZ, R. Para pensar la contratransferencia, pag. 5.

  18. PAZ, R. Para pensar la contratransferencia, pag. 6.

  19. BARZANI, C. Los analistas, sus prejuicios y sus puntos de alergia, Entrevistas, 1996, Monografía, pag 3.

  20. LACAN, J. Seminario I, Cap. 3, 1983, Paidos.

  21. GRINFELD, BERENSTEIN Algunas consideraciones acerca de la identidad sexual en la actualidad,, en Sexualidad y género, APDEBA.

  22. FREUD, S. Sobre la psicogénesis de un caso de homosexualidad femenina, 1920, TomoXVIII, Amorrortu, pag. 148.

  23. BENJAMIN, J. Sujetos iguales, objetos de amor: ensayos sobre el reconocimiento y la diferencia sexual, 1997, Paidos, pag. 108.qq

  24. JODELET Las representaciones sociales, en MOSCOVICI, Psicología social, 1986, Paidos, pag. 473.

  25. Op. Cip.

  26. WINDERBAUM La discapacidad desde una perspectiva histórico-social, Ficha CEP, 1997., pag.1.

  27. Op. Cip.

  28. BARZANI, C. Homosexualidad e imaginarios sociales de Buenos Aires (1902 - 1910), V jornadas de residentes de salud mental del área Metropolitana, premio al mejor trabajo "Aréa Institucional", 1998, pag. 1.

  29. FAINBLUM, A. Un enfoque crítico de las concepciones iatrogénicas: sujeto con una discapacidad vs sujeto discapacitado, Ficha CEP, 1997.

  30. BARZANI, C. La homosexualidad a la luz de los mitos sociales y la homofobia. Derecho a una sexualidad alternativa, Concurso literario Rodolfo Walsh, 1998, CEFyL, UBA, pag. 24.

  31. BOURDIEU, P. Las reglas del arte, 1992, Anagrama, Barcelona.

  32. Según lo explica Hugo Vezzetti: "El "campo" para Bourdieu es un espacio intelectual con autonomía relativa, que posee propiedades inherentes y un sistema específico de reglas. Posee instancias de selección, ingreso y consagración que regulan la dinámica del campo: la disputa por la legitimidad. Las prácticas adquieren un valor posicional, que remiten a la acumulación y distribución de "capital simbólico", intransferible a otros campos.", extraído de VEZZETTI, H., "El campo de la Psicología a través de su Historia", Dpto de Publicaciones, 1992.

  33. BENJAMIN, J. Sujetos iguales, objetos de amor: ensayos sobre el reconocimiento y la diferencia sexual, 1997, Paidos, pag105.

  34. BARZANI, C. Homosexualidad e imaginarios sociales de Buenos Aires (1902 - 1910), V jornadas de residentes de salud mental del área metropolitana, premio al mejor trabajo "Area Institucional", 1998, pag. 7.

  35. LEWKOWITZ, I. El género en perspectiva histórica en Sexualidad y género, Revista de la Asociación Psicoanalítica de Buenos Aires, Vol. XIX Nº3, 1997.

  36. Vale aclarar que desde la teoría lacaniana el Sujeto es aquel que se encuentra atravesado por el deseo.

 

 

Bibliografía

 

 

 

 

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