VII. RECLUTAMIENTO:

“LA METIS” DEL RECLUTAMIENTO

 

 

 

 

 

“Me dijo que yo no era una persona para arreglármelas sola y me dio la dirección de una casa / ¿Vos estás levantando? Me dice un chabón... ¿levantando qué?..- Para hacer plata, me dice. -Y yo le digo, sí claro. Me llevó a su casa ... tenía 10 años/ Un chabón me empezó a romper las bolas y bueno agarro, vamos y listo/ los pibes te dicen andá que no pasa nada y de última fui, por la plata/ entonces a nosotras nos obligan a... como no tenemos documentos a hacer esto, no es porque nos gusta ni nada/no te creas que la llevé a la fuerza, le dije lo que tenía que hacer, le expliqué.../ lo que hice fue hablar con la encargada (del prostíbulo) le dije que le llevaba a una chica joven, linda, y"la llevé/ me arregló, me dio ropa, me enseñó a cuidarme, a perfumarme, y me llevó (al prostíbulo)/ (..) ofreció ubicarme, me dijo yo te ubico, y me llevó, yo le pagué y ella arregló con el dueño/conocí a un pibe, amigo de mi hermana, el trabajaba y un día me llevó a casa de un chabón y así empecé/“Mi novio me decía, hay que hacer esto, vos dejáte y yo me dejaba. Y también me dejaba con los amigos/ me dijo que tenía que hacer lo mismo que con mi novio, que me deje llevar, que después el dueño del local me pagaba/vino y me dijo, te voy a enseñar a conseguir plata.. me dijo tenés que ir con este hombre, te lleva al hotel y vos te dejás hacer lo que él quiera/cuando sos travesti te quedan pocas por hacer ... con unas amigas, así empecé/ la Natalia es enfermita... no sabe contar moneda ni nada... entonces un tipo la agarró, la levantó y le cobraba a los hombres y se la cogieron, no se cuantos se la cogieron y el tipo ese cobraba la plata”

(Collage de frases de las entrevistas)

 

Los procesos de reclutamiento son uno de los aspectos más invisibilizados por los discursos sobre prostitución infantil [1] y cuyo conocimiento es fundamental para dar cuenta de la prostitución como organización, tanto en sus formas más desarrolladas como en las formas incipientes y sin duda, fundamental para el diseño e implementación de políticas de intervención.

La mayoría de los niños y las/os adultas/os entrevistadas/os que están o han estado en prostitución, describen, -cuando relatan sus historias y experiencias sobre cómo comenzaron-, procesos de reclutamiento.  Este reclutamiento inicial  incluye todas las formas imaginadas o inimaginables de seducción, incitación o coacción. Por otra parte hay información muy amplia acerca de una intensa movilidad espacial de quienes están en prostitución en prostíbulos, cabarets, etc., a través de una amplia red de reclutadoras y reclutadores de las más diversas características y que utilizan las artes y técnicas más variadas: enamoramientos, seducción, ofertas de ganancias o trabajos, secuestros, raptos, forzamientos, etc.

En muchas entrevistas a clientes, informantes, expedientes judiciales, entrevistas directas a involucradas/os hay información acerca de que hay adolescentes traficadas, tanto proveniente de otras provincias como de otros países. En el capítulo ya mencionado sobre “Agencias, saunas, etc.” del Informe de Córdoba, se describe la presencia de adolescentes de los más diversos orígenes en los mismos espacios. Esto permite pensar o que hay organizaciones que regulan ambos tráficos o una intensa movilidad y transacciones entre organizaciones que realizan los distintos tráficos.

Tanto en el reclutamiento inicial como en los posteriores, de pasaje de una forma a otra, de una localización a otra, de un espacio a otro, hay diferentes grados de coerción. Esta coerción si bien puede ser percibida como violenta y cruel, puede también en algunos relatos, llegar a pasar desapercibida, cuando está presente la seducción y se brinda  el afecto, contención, protección, etc. que no encuentra el niño o la niña en su  propia familia o en otros ámbitos.  Si la coerción no se veprostituirse puede ser visto como una elección autónoma, sin coerción:  un acto de libertad. (tanto por parte de quienes son prostituidos como por parte de otros actores sociales).Se ignora el hecho que siempre o casi siempre, existen personas que inducen e intervienen, no desinteresadamente, “facilitando o promoviendo” la prostitución, y luego, ejerciendo presión para que se mantengan dentro de ella, aunque también se dan condiciones socio-económicas, generacionales, de género, y personales- que son caldo de cultivo para esas inducciones. La presunta “ libre elección” de una niña o niño prostituido debe pasar por un análisis de las condiciones que rodean y determinan esa libre elección. Y esas condiciones son estructurales: incluyen al menos las estructuras de poder de clase, de género y generacional, Y confirma a la prostitución como una de las formas de la violencia[2]

De hecho los relatos muestran que salvo excepciones la mayoría de los niños han sido prostituidos y reclutados en situaciones en las que prostituirse podía significar alcanzar una “situación mejor” que la que tenían, -por ejemplo frente a situaciones de total desamparo, situaciones de abuso y violencia, etc.- situaciones vividas como “sin salida”.

En muchas de las entrevistas puede verse con nitidez cómo muchos de ellos niños más que “elegir” han sido “elegidos”.

En el reclutamiento los niños son sometidos a procesos de seducción diversa, en contextos de desamparo, que acentúan su dependencia de los adultos, y esto no sólo cuando los reclutadores o proxenetas son personas ligadas afectivamente a ellos (desde madres, padres, novios, hermanas, tías/os, etc) sino también cuando son extraños que asumen un rol “protector”, o hacen de “maestros”, de introductores a las artes y técnicas del juego de la prostitución o en algunos casos, como se ha visto en las entrevistas realizadas de adultos que les pagan por sexo, o les dan a cambio, vivienda. Es decir directamente “clientes”.

Un niño o niña prostituido/a entabla relaciones y juega “juegos” con reglas a las que puede someterse en mayor o menor medida, lo que le permite recomponer una idea de un ejercicio de su libertad, que a menudo ignora cuán condicionada está.

Las entrevistas son reveladoras de que salvo escasas excepciones, el inicio en la prostitución no es espontáneo. Aún en casos de niñas y niños que “pertenecen” al “ambiente”, es decir se han criado en un prostíbulo o en familias en las que madres o hermanas eran prostituídas, en que ser prostituidos es una salida naturalmente introyectada, aún en estos casos  siempre hay la intervención de un reclutador o proxeneta[3]

La necesidad de reclutamiento emana de las personas, instituciones, empresas, organizaciones que viven de explotar a niñas, niños, mujeres, varones, travestis. Es decir, de todo un conjunto de organizaciones (algunas con proyección internacional)–desde las más empresariales, encubiertas o no tanto, como pueden ser cabarets y lugares de baile y copas, que viven de, y lucran, con la prostitución, hasta las formas más proletarias, pobres y marginales como lo es la prostitución de prostíbulos de barrios pobres, la prostitución callejera (todos lugares donde siempre hay niñas/os).

A nivel de las organizaciones la inclusión de “nueva oferta” puede obedecer a diversas políticas de reposición e incremento de “planteles”.

Si bien no se ha detectado un tráfico específico de niñas o niños, hay datos, observaciones y evidencias que también niñas y niños son objeto de tráfico. Varias

entrevistas a niñas y a mujeres adultas en prostitución testimonian cómo han sido reclutadas y trasladadas a lugares del interior, de espacios rurales a urbanos y viceversa[4] .

En síntesis: a partir de las observaciones realizadas es posible afirmar la existencia de una proporción de niñas entre las mujeres traficadas. Es evidente que esta modalidad de reclutamiento está a cargo de grandes empresarios con prostíbulos propios y que actúan con un alto grado de impunidad para burlar las leyes. 

Hay jóvenes extranjeras menores de 18 años en todas las modalidades de prostitución: callejera, en prostíbulos, saunas, cabarets, etc. Si bien no son mayoría, se ha detectado mujeres y travestis de diversos países latinoamericanos y centroamericanos en la calle y en ámbitos cerrados. Y no se trata de un fenómeno sólo de los dos últimos años, como pareciera ser vox populi a través de la información de los medios de comunicación.

Las denuncias periodísticas de tráfico, son el resultado no tanto de la magnitud que este tráfico, que sin duda es enorme, tiene sino el resultado de la trascendencia que tienen en los medios los procesos judiciales. Procesos que son comunicados a la opinión pública en sus inicios, con gran espectacularidad pero que suelen culminar con algunas repatriaciones y sin pruebas suficientes para condenar el proxenetismo y el tráfico[5] .

En los allanamiento a prostíbulos, cabarets, departamentos, whiskerías, etc.  en los que se ha constatado la presencia de extranjeras indocumentadas, siempre se ha encontrado un porcentaje de menores de 18 años.  Y por cierto, esto que es un dato que “complica” la situación de los empresarios /proxenetas/ traficantes, no es un dato que se suela destacar en ninguna noticia como relevante[6] .

Tanto en el caso del tráfico nacional como internacional, es evidente que existen complejas redes, un alto nivel de organización, y métodos muy específicos de captación y reclutamiento. Al mismo tiempo que el volumen de personas que son traficadas indica múltiples complicidades ya que se deben sortear muchas trabas formales, (en el caso de menores de edad, trabas inmigratorias, autorizaciones, etc,).

Aún en el caso que muchas de las mujeres y jóvenes traficadas sepan que vienen a prostituirse, en el caso de “menores de edad”, se trata de un tráfico doblemente ilegal. El hecho que algunas personas, adultas y menores, hayan venido sabiendo que se trataba de prostitución no invalida la existencia de los delitos: proxenetismo y trata de personas: Y por otra parte hay también suficiente evidencia acerca de que muchas de ellas no “sabían” a qué venían.

No cabe ninguna duda que el reclutamiento es un proceso fundamental. Y es sobre todo importante en relación a niñas/os y adolescentes, que son las edades en que son “introducidos” al mundo prostibulario la mayoría de quienes están en prostitución. Y si bien se está diciendo en los últimos años que hubo un incremento de niñas/os y adolescentes en prostitución, el hecho de carecer de datos que permitan establecer comparaciones impide que se puedan hacer afirmaciones tajantes. Por otra parte los datos recogidos parecen indicar que en otras épocas también había niñas y niños en prostitución. Aunque muchos de los libros escritos sobre prostitución no toman el tema de la edad como relevante. Donna Guy, menciona este tema, pero no lo desarrolla.

“Pont declaraba (....) que había menores vagabundos y padres que vendían los servicios sexuales de niños inclusive de dos años de edad”[7] . Las historias de vida de algunas de las mujeres adultas en prostitución  recogidas en esta investigación testimonian que Nelly[8] , entró en un prostíbulo a los 13 años (en el año 1957; Ana[9]   a los 12 (en 1967) y Patri[10] , entró a un prostíbulo a los 13, en 1977. Sólo “botones de muestra”, que no permiten hacer inferencias pero que permiten resignificar otros indicios que hacen pensar que la convivencia entre niñas y adultas, en los prostíbulos de mujeres, sobre los cuales hay mucha más literatura que sobre la prostitución masculina. Esta sin duda también existió. Y en relación a la de mujeres siempre ha sido menos importante numéricamente[11] .

Por lo tanto, y sin entrar en discusiones acerca de las variaciones de la demanda, es decir sin entrar a discutir si ha aumentado o no, y partiendo simplemente de las constataciones realizadas acerca de la existencia actual (y pasada) de niñas y niños en todos los circuitos y modalidades de la prostitución, es necesario remarcar que niñas/os y adolescentes son “presas” deseables para las organizaciones y proxenetas. Y por lo tanto es absolutamente relevante conocer los dispositivos de captación y reclutamiento si es que se quiere desarrollar políticas preventivas.

La demanda de niñas y niños es permanente (mas allá de que sea creciente o no) porque incluso hay desplazamientos de las personas adultas, por simples procesos naturales: enfermedades, cansancio, o porque logran tener otras funciones dentro del mundo prostibulario, (no hay que olvidar que hay todo un conjunto de personas, mujeres y varones que cumplen funciones de apoyo, soporte, limpieza, otros servicios complementarios, etc) Y son muchas veces personas que luego de haber sido prostituidas durante años, ascienden: se convierten en dueñas de prostíbulos, o en regentas, reclutadoras, o cumplen funciones auxiliares, etc.

Es pues necesario un reclutamiento permanente de cuerpos jóvenes, - siendo los niños y adolescentes los más buscados posiblemente porque son los más vulnerables -. Es el envejecimiento, deterioro físico y psíquico, embarazos, enfermedades, abandonos, que reducen la oferta y que obligan a empresas, empresarios, proxenetas varios, a reposiciones, como también para responder a los incrementos de la demanda, y de ese modo producir más oferta y más ganancias como es de práctica en cualquier empresa comercial.

Por otra parte debe considerarse que las posibilidades de que un/a joven sea prostituido/a disminuyen a medida en que alcanzan cierta edad, pues a medida que crecen logran insertarse socialmente de otras maneras, incluidas las ilegales, evitando así, ser reclutados.

 En las formas más organizadas, sea para prostíbulos de lujo, clubes, burdeles saunas, e  incluso otros espacios, como la calle, existen “reclutadores profesionales”[12] .

 

Los reclutadores más frecuentes son:

-         Personas que estuvieron o están en prostitución muchos años y que llegada cierta edad ganaron la confianza de sus proxenetas /de los propietarios o responsables del negocio, quedan a cargo del control del prostíbulo o local. Esta modalidad se ha observado en prostíbulos de mujeres y de varones. En los primeros, es frecuente que las encargadas de locales (la mayoría mujeres, que se prostituían y que “son confiables”, tienen la doble función de controlar, hacer que se respeten las reglas y también contribuir a mantener un plantel permanente). En locales de prostitución masculina, esta función la cumplen varones. Presentar una “nueva candidata” o un “nuevo candidato”, puede representar un ingreso extra, ya que suelen cobrar una comisión por este tipo de tarea.                         

-         Cafishio s :  Se trata de novios. Reclutan por “enamoramiento” o por otros métodos ofrecen “protección”. Estos muy a menudo, son los que intermedian con los dueños de prostíbulos, saunas, etc. ofreciendo “su mercancía”.

-         Modalidades más capitalistas : oficinas de reclutamiento (con avisos mas o menos encubiertos en diarios, etc.) Agencias de artistas, modelos, gimnasios, restaurantes, salas de juego, etc.

-         Grandes organizaciones con acción a nivel internacional : ofertas mas o menos encubiertas de trabajo en otros países. Combinado con métodos coercitivos explícitos.

-         Proxenetas :En la calle, y siempre que no sea parte del “gran negocio” como lo es esa parte de la prostitución callejera que se alimenta de mujeres traficadas, sino cuando se trata de pequeñas redes o independientes, la forma más frecuente es el reclutamiento directo por parte del proxeneta. Que ofrece vivienda, “trabajo”, seguridad, incluso afecto y pertenencia social.

-         Familia:   madres, padres, hermanos u otros familiares pueden funcionar como proxenetas.

-         Boliches, discos, lugares de diversión:   Son lugares donde la atracción es el ambiente, la calidad de vida, el alternar con el lujo, el dinero, el baile , la gente linda, etc., pero aquí también los dueños de los lugares utilizan técnicas de seducción para conformar planteles de chicas o chicos que atraigan a la clientela, lo que se realiza de modo que no parece ser lo que en realidad es. En algunos casos, muy a menudo, los jóvenes captados por proxenetas y “empresarios” de este “negocio” que en algunos casos está ligado a otros negocios, se convierten también en pasadores de droga. El trato no es necesariamente violento, - aunque hay indicios de que puede serlo- siempre que no se transgredan ciertas reglas que deberán ser estrictamente observadas.

-         Amigas o amigos: que ya están en prostitución. Se han detectado un reclutamiento activo por parte de amistades que ya están en prostitución, y que de maneras mas o menos abiertas, invitan, alientan, intermedian con clientes y proxenetas

-         Clientes : que inducen a niñas y niños, muy pequeños. Se trata en muchos casos de niñas/os que están en la calle vendiendo flores o limpiando vidrios que reciben ofertas explícitas o en algunas ocasiones son engañados

 

Como complemento de este punto, y para ilustrar las afirmaciones anteriores, adjuntamos fragmentos de entrevistas a niñas, niños y adolescentes así como también de algunas otras personas involucradas en prostitución sobre las diferentes formas de reclutamiento y los distintos tipos de reclutadores.

 

 

V. 1 REFERENCIAS DE LAS ENTREVISTAS SOBRE: “RECLUTAMIENTO”

 

Una de las formas es el reclutamiento directo por clientes:

(...) unos hombres..... (...) dicen vamo a dar una vuelta (...) no andá vos le sé decir yo porque no se hacer esas cosas... aparte a mi me han enseñado que esas cosas todavía no se debe hacer todavía... (mujer, 14 años) Córdoba

 

(refiriéndose a las nenas que están en la calle) le hacen propuestas, le hacen propuesta y bueno (...) ellos tienen que saber que los que trabajan en la calle es por necesidad pero tampoco que se hagan en abusa... tienen doce, trece años y la sestán invitando a que suban a los autos... a mi yo me he criado en la calle (...) no les gusta largar una moneda (...) les gusta largar billete para otra cosa... a una chica a una porque son pendejitas. (...) siempre aparecián ellos y ellos te ofrecían un precio que vos valías para ellos (...) yo aceptaba y me iba con ellos. (...) en cualquier lado que estuviera oscuro (...) el precio era 20 pesos (...) a veces hasta dos o tres pesos nos daban. (...) yo agarraba porque era droga... (hombre, 17años) Córdoba

 

Este viejo, me decía vamo a hacer el amor...pero yo no fui..(...).le decía a mi prima “vamo hacer el amor” después me lo dijo a mi, me decía te doy monedas si venís, cuando nosotros lo veíamos él nos perseguía.(mujer,14 años) Buenos Aires.

 

¿Vos estás levantando? Me dice un chabón... ¿levantando qué?... –Para hacer plata, me dice. Y yo le digo, sí claro. Me llevó a su casa, tenía 10 años” (hombre, 16 años) Buenos Aires

 

“Me encontraba caminando solo por la peatonal (16 años tenía) y se me acercó una persona y me dijo, ¿querés ir a tomar un café a mi casa? .. Inocentemente fui a la casa y me pusieron videos..... yo no entendía bien que era esto de cobrar, me daban lo que querían. (hombre,.20 años) Córdoba

 

“Sí, los viejos te regalan fichas y te dicen vení y vos si querés vas... voy con ellos, por diez pesos voy...Ahí a la plaza” (hombre, 11 años) Buenos Aires

 

Reclutamiento por amigas/os

 “la primera vez fue en San Juan, queríamos salir y no teníamos plata (...) el chico amigo mio los conoce a los hombres de la plaza. Paró el auto, subimos, conversamos, muy buena onda el hombre(...) Y, bueno, pasó (...) a mi la amistad me llevó a esto ( ...) (hombre, 18 años, Córdoba)

 

“Salí desde muy joven ... sé lo que es la prostitución.... sé todo, o sea  no...no es que no sepa lo que es... digamos prostitución, drogas, ... alcohol, faso, todo... todo lo que se puede saber (...) no tenía donde ir, me quería ir de casa por caprichosa y bueno, me fui, me fui tenía muchos problemas y bueno encontré un amigo que me llevó con otro amigo, medio como que me lo levanté y de joda en joda, me mandé ... y bueno me quedé (...) y bueno ahí había un mundo de hombres que... no conocía a ninguno, y bueno con la mayoría me acosté (...)  ahí se vive mucho la prostitución”. (mujer, 17 años) Puerto Madryn

 

“Necesitaba plata una vez, yo andaba llorando por la calle y decía como consigo plata, me van a matar en mi casa, entonces ella (mi amiga) me dijo si querés conseguir plata tenés que hacer una cosa, pero yo te digo me dijo ella, si querés hacerla, hacela, te van a pagar. Que salga con un señor, pero tampoco ella me obligó, sólo me dijo que si quería salir con ese señor que me iba a dar plata.” (mujer, 14 años) Chaco

 

Desde los 14 años ...empecé a salir a trabajar así... o sea... yo me paraba con las pibas pero yo no quería trabajar me hacía la boluda y no trabajaba porque tenía miedo... no miedo sino que no me animaba y después salí con uno que era cliente de ellas  (mujer, 15 años,Córdoba

 

Otras personas que actúan como facilitadores son hermanas o hermanos más grandes, primos, y otros familiares:

“Yo empecé a trabajar en La Cañada, a los 12. Y empecé a trabajar en La Cañada porque trabajaba mi hermana por eso, yo decía antes cómo hacé esto y yo vine y empecé a trabajar porque todas estaban bien cambiadas” (mujer, 15 años, Córdoba)

 

¿cómo te decidiste?  “ mi hermana trabajaba (...)  la de 21.” (mujer, 14 años) Chaco.

 

“(...) mi prima me llevó, primero a la calle me llevó al consultorio de un doctor. Y ahí fue donde empecé.” (mujer, 15 años) Chaco

 

A menudo las niñas o adolescentes son reclutadas por sus novios o parejas:

“ (...) después pasaron unos tiempos él agarró y un día se le ocurrió que él no tenía plata y que yo tenía que... que ir a prestar... a dar mi cuerpo para que él tuviera plata para poder  ayudar a los padres y...(....) y ...bueno .... cuando empecé... cuando andaba mal, así tenía problemas en la casa de mi mamá me iba,... por ejemplo faltaba algo en la casa de él o en mi casa yo ya tenía que salir, por que a él no le gustaba que a mi me faltara nada. Pero, pero, él me mandaba a mi. (mujer, 16 años) Puerto Madryn

 

“Mirá, al principio yo pedía monedas y vendía como siempre ....después empecé a trabajar pero no porque yo quería, mi novio me dijo que tenía que trabajar porque él quería comprar pala para vender. Que teníamos que hacer una inversión, los dos teníamos que invertir, él se ocupaba de conseguir la merca, de hacer la transa y de venderla ...pero .. este.... a mi me tocaba la parte ... este ... de conseguir la plata... (...)  vino un día y me dijo mirá tenés que ir con ese hombre, te lleva al hotel, vos le hacés lo que él quiera, te dejás que te haga ... así. Y yo le dije, ni loca!! Andá a trabajar vos si querés plata!! Yo nunca pensaba que era en serio que él quería que yo haga esto... Entonces me pegó en la cara pero me pegó refuerte y me dijo que vaya y que no lo haga quedar mal que él ya le había cobrado al tipo y que yo tenía que ir...Yo fui porque no sabía qué hacer con .. le decía que no, vos suponete, le decía que no pero después yo tenía que estar con él si no que hacía así en la calle sola no me iba a quedar...” (mujer, 17 años) (inicio a los 13) Buenos Aires

 

Se ha detectado la presencia de reclutadores profesionales que circulan por la calle, ofreciendo a quienes están allí, el ingreso a circuitos más organizados, a través del vínculo con prostíbulos, saunas, whiskerías, etc.

“acá había hombres que venía a buscarme para trabajar, ievarme a trabajá... que me querían hacer el documento trucho todo esos, pero no, porque para darle la mitá a eios prefiero laburá acá sola y ievá mi plata a mi casa. (...) después vinieron más hombres “sos maior” “no” les digo y dice “si sos maior podés trabajar en una wiskería” y dice “mejor”  dice “para vos” y le digo io “y cuánto me van a pagar” dice “la mitad para mi la mitad para vo” y no yo no quería, no. (mujer, 17 años) Córdoba

 

 “Bueno llegó un pendejo a la plaza me conoció, yo sabía que estaba en una agencia, y que era socio de la dueña (...) me ofrecieron trabajar, no me preguntaron la edad.” (hombre, 16 años) Córdoba

 

Un testimonio recogido en la primer etapa de investigación refiere la situación en que una joven estudiante, mientras circulaba por la calle Florida, con un diario bajo el brazo, lo que la confundia con una joven buscando trabajo, es interceptada por un reclutador:

“Se me acercó un tipo muy bien vestido, que me preguntó, ¿sos del interior?, si buscaba trabajo. Terminamos en un café y ahí me di cuenta que lo que me estaba ofreciendo era el trabajo de puta. (mujer, estudiante)

 

En la prostitución organizada, muchas veces las que funcionan como reclutadoras son mujeres que están en prostitución.

"Primero no me animaba, después entonces ... le pedí ayuda a una chica, y como ella andaba en la calle me ayudó. (...) una chica más grande que yo, ahora tiene 32 años más o menos". (mujer, 16 años) Chaco

 

“Patri ofreció ubicarme, me dijo yo te ubico, y me llevó y yo le pagué y ella arregló con el dueño “ (mujer, 17 años) Buenos Aires

 

“Me dijo que yo no era como para arreglarmelas sola, y vino con la novedad de una casa en Avellaneda, y bueno me fui a ofrecerme... (tenía 14 años) ” (mujer, 19 años) Buenos Aires

 

“Porque siempre te tiene que presentar un hombre. Esto es muy de mafioso, es decir, vos no podes conseguir chicas de fiolo, porque el fiolo habla nada más que con hombres, no habla conmigo, porque para él hablar conmigo es denigrante (...) que pasa si nosotras queremos trabajar en otra parte nos tiene que llevar un hombre, sea amigo o lo que sea, se tiene que hacer pasar como marido para llevarnos a trabajar a otra parte” (Dueña de prostíbulo, 28 años) Córdoba

 


 

[1] También son invisibles en relación a la prostitución adulta.

[2] La legislación internacional a lo largo del siglo ha ido avanzando en el reconocimiento del carácter violento de la prostitución. En primer lugar se reconoció el delito del tráfico de mujeres menores (internacional) con fines de explotación sexual. Desde el primer Acuerdo de la Sociedad de las Naciones firmado en 1904 que buscaba evitar la trata de blancas, el Convenio Internacional para la Represión de la trata de blancas de 1910, sus modificaciones en 1921, 1933 y más tarde el Convenio para la Represión de la trata de personas y la explotación de la prostituición ajena, aprobada en 1949 por las Naciones Unidas,  hasta las más recientes convenciones internacional hay avances importantes. Más recientemente la Convención sobre la Eliminación de Todas las Formas de la Discriminación contra la Mujer, de 1979, los pactos de Derechos Humanos, La Convención contra la Tortura y otros Tratos o Penas Crueles, La Convención sobre los Derechos de los Niños y la Convención sobre la Eliminación de la Violencia contra la Mujer, marcan importantes avances en la redefinición del concepto mismo de explotación sexual. De modo que en esta última convención (ratificada por Argentina) la prostitución es una de las formas de violencia que es necesario erradicar.

[3] Una historia muy ilustrativa en este sentido es la de Carmen, una niña de 14 años, hija de una mujer que es dueña de un cabaret / prostíbulo. Es muy notorio que su madre no quiere que su hija sea prostituida, sin embargo para Carmen, entrar de copera en un prostíbulo es algo que la atrae,  y le resulta divertido. Sin embargo, cuando relata su historia resalta que hay todo un trabajo de seducción por parte del propietario de un prostíbulo que le envía una “emisaria”, la invita a divertirse y luego le propone ser copera. Ver capítulo “Estudio de Caso. Niñas en prostíbulos”, en este mismo Informe.

[4] En distintos entrevistas se repiten historias de acerca de situaciones de “reclutamiento forzoso” de niñas de 13 o 14 años. Tal vez una de las más crueles es la historia de Nelly.  Nelly  actualmente tiene 55 años y fue una de las personas entrevistadas en Neuquén. Cuando tenía trece años y luego de quedar huérfana es contactada por una mujer que le propone un trabajo. Ese mismo día la lleva a un prostíbulo de San Martín de los Andes, donde la deja y donde queda varios años.  También en Neuquén el expediente judicial sobre el prostíbulo de Rincón de los Sauces, da cuenta del modo en que son reclutadas jóvenes, muchas de ellas menores de 18 años, provenientes de Mendoza y Córdoba, que son “internadas” en prostíbulos de los cuales no pueden salir. Justamente este expediente se inicia cuando una muchacha en ocasión de estar en el Hospital adonde las llevaban a hacerse un análisis mensual, logra salir corriendo, tomar un taxi y llegar a la Comisaría donde radica la denuncia. (Ver Informe de Neuquén). Referencias sobre situaciones que podrían describirse como de rapto o secuestros, se repiten en muchas entrevistas en todas las regiones y también de tanto en tanto alguna situación estalla como escándalo en los medios de comunicación. (Ver recortes del Chaco...)

Ni hablar de las condiciones en que son traídas muchas adolescentes y jóvenes de diversos países latinoamericanos: engañadas, chantajeadas, sin documentos y sin dinero viven recluidas y atemorizadas y obligadas a prostituirse. En algunos contactos realizados durante el trabajo de campo, en general en las calles, casi todas se negaban a hablar (por temor, por estar controladas, etc). Por otra parte era muy difícil que dijeran sus edades verdaderas. Todas respondían 21, aún cuando era evidente que no tenían esa edad. Aunque por la observación puede decirse que había menores de 18 pero no menores de 15.

[5] Cabe señalar una noticia aparecida en agosto de 1999. El juez que tiene a su cargo la investigación judicial más importante sobre tráfico, tiene pedido de juicio político por haber presenciado torturas y otros cargos gravísimos.

[6] Es frecuente que en las noticias periodísticas cuando se menciona la existencia de menores en cabarets – prostíbulos, se diga que “cumplían funciones de camareras”.

[7] Antonio B Pont en Emilio Coni, Higiene aplicada a la provincia de Corrientes, Buenos Aires, Pablo Coni, 1898, pag 343-45, citado por Donna Guy El sexo peligroso, Editorial Sudamericana, Buenos Aires, 1944.

[8] Ver Informe de Neuquén.

[9] Ver Informe de Córdoba.

[10] Ver en este Informe, el capítulo sobre “Niñas en prostíbulos”

[11] Sobre la existencia de prostitución masculina en burdeles y en la calle en las primeras décadas del siglo ver Donna Guy, op. cit paginas 113 –114. Para un estudio más específico sobre el tema, ver Néstor Perlongher, La prostitución masculina, Ediciones de la Urraca, Buenos Aires, 1993.

[12] En los informes parciales se puede ver numerosos ejemplos de estas distintas formas de reclutamiento.  E incluso sobre los modos de operar de las organizaciones

La entrevista a Ana, dueña de un prostíbulo de un barrio pobre de Córdoba, ilustra sobre por un lado la mayor rentabilidad de las niñas (de menos edad), sobre la complicidad de las autoridades policiales, y sobre las formas de reclutamiento (Ver páginas 146 y 147, Informe de Córrdoba)