XII - ESTUDIO DE CASOS.

 

NIÑAS EN PROSTÍBULOS

 

 

 

Este capítulo presenta un análisis de 5 historias que muestran la realidad de la prostitución infantil dentro de prostíbulos. No son historias excepcionales. Y permiten acercar a las/os lectores de este informe a la vida cotidiana de niñas de distinta condición social, que por distintas razones, fueron reclutadas y prostituidas (tres de las historias están conectadas).

A través de las 5 historias queda desnudada la falsedad de innumerables, preconceptos e ideas que circulan como verdades y se repiten como frases hechas en los discursos sociales sobre la prostitución infantil: la “libre elección”, concebir la prostitución como un trabajo, la relación entre sexualidad y prostitución, el rol del reclutamiento, las trayectorias, el rol de la familia, la pobreza, la relación entre abuso sexual y prostitución, y también las formas de adapatación y resistencia. También dan cuenta de la convivencia de adultas con niñas y de la “normalidad” de su presencia.

De las 83 entrevistas han sido seleccionadas sólo estas 5 como un modo de dar materialidad a los capítulos anteriores, que fueron elaborados a partir de entrevistas directas.

 


 

En primer lugar hay que resaltar que las entrevistas a Marta, Sharon, Patri, Lorena y  Carmen dan cuenta de la presencia de niñas en prostíbulos: tres de ellas ingresadas a los 13 años, las otras dos a los 14. Hablan de que hay otras, algunas más chicas aún. La historia de Patri, permite establecer que la existencia de niñas de 13 años en prostíbulos no es un fenómeno nuevo, ni “extraordinario”. Permite también conocer las circunstancias que culminan con el ingreso a los prostíbulos, en que éste se presenta como la salida de una situación insoportable, humillante, soluciones obligadas o situaciones sin salida (Marta, Sharon, y Lorena) o son parte de la vida ya conocida,  por ser el ambiente de su infancia (Carmen). Permite conocer las relaciones internas del mundo prostibulario, las reglas, los códigos, la rutina, las jerarquías, las obligaciones, los espacios de libertad y de encierro. También información sobre quienes son los clientes, los “amigos”, los protectores. Cada uno de las entrevistadas ha expresado vivencias, sentimientos, experiencias. Todas y cada una de las entrevistas van más allá de los enunciados en esta breve introducción. Las grabaciones han sido transcriptas extensamente, porque permiten un acercamiento más amplio y profundo a la realidad de estas prácticas, así como permiten otras lecturas o interpretaciones que las que se hacen en este informe.

 

 

 

 

Historia 1 . En torno a una casa de inquilinato en Monserrat : Marta, Shraron, Patri.

 

Protagonistas:

 

Patri : 33 año, 3 hijos varones que conviven con ella, los cuida una vecina del inquilinato, cuando no está o cuando duerme. Originaria de un pueblo catamarqueño de familia de clase media. Iniciada sexualmente por un novio s los 11 o 12 años, éste “la ofrece” a sus amigos. El padre se entera, la castiga físicamente, y la recluye. Entonces un tío abusa de ella en secreto. La embaraza a los 12 años. Intenta abortar sola, corre peligro de muerte. Una abortera la salva y luego la “ayuda (y como Patri ya no se atreve a volver a su casa) la introduce en un prostíbulo regenteado por una hermana. Se va del pueblo unos años más tarde. Comienza un peregrinar por prostíbulos hasta llegar a Buenos Aires. Actualmente trabaja en un sauna, donde es prostituida y también realiza tareas de control de las otras mujeres y niñas y asimismo “recluta” niñas para distintos prostíbulos que conoce. Antes vivió en Córdoba donde conoció a su marido, padre de dos de sus hijos y que la hacía “trabajar”. El tercer hijo en cambio, dice, “lo hice trabajando”.

 

Elsa : 39 años, 6 hijos de los cuales sólo la menor Marta, vive con ella. Está nuevamente embarazada de su segunda pareja, un albañil, al que echó hace poco del inquilinato donde vive. Originaria de una zona rural de la provincia de Buenos Aires, donde vivía con su marido en la chacra de su suegra, por lo tanto de clase media.

Al morir su marido alcoholizado en una riña, hace nueva pareja con el albañil , y al poco tiempo se pelea con su suegra y se van a Buenos Aires con Marta. Se instalan en el inquilinato. El albañil mantiene el hogar, hasta que la abandona por que establece una relación con una adolescente. Tras amenazarlo con denunciarlo por estupro, logra que vuelva. Finalmente lo echa por un hecho grave que suponemos con mucho fundamento es haber abusado de su hijastra, Marta. En el momento de la entrevista, Elsa estaba en el octavo mes de embarazo.

 

Marta : 15 años, embarazada, hija de Elsa. Una vez se escapó a ... (localidad de la provincia de Buenos Aires), a la casa de su abuela y la fueron a buscar. Es prostituida en la calle. Antes lo hacía en un sauna[1] , desde que su padrastro se fue del inquilinato.

Su novio, de 17 años, sobrino de su padrastro la inició sexualmente. Al irse su padrastro, sostén económico de ambas, y al no tener otros recursos, Patri lleva a Elsa a trabajar al prostíbulo y más tarde a Marta. En el momento de la entrevista Marta estaba en su séptimo mes de embarazo. Con casi total seguridad podemos afirmar que los hijos que su madre y ella esperan, serían hermanos.

 

Sharon : 17 años , Patri la presentó al dueño de un cabaret-prostíbulo hace unos meses, donde es prostituida actualmente. Hasta los trece vivió en un barrio del conurbano de Buenos Aires. Su padre peón de la construcción se accidentó y no pudo trabajar más. Salía con  una bandita de chicos a mendigar. Su novio de 17 años, la obligó a prostituirse, a los 13 años, pero cuando este cayó preso a los 19, ella se independizó. Siguió viendo a la abuela de su novio que vivía en el inquilinato de Monserrat, hasta que esta murió al poco tiempo. De ahí su relación con las anteriores. Sin su novio vivía a los saltos, hasta que Patri la maquilló, y la conectó con el dueño de un boliche, ya que el sauna estaba completo. 

 

El inquilinato

El inquilinato es el punto de encuentro de 3 historias, el lugar donde se desarrolla este drama. Allí confluyen todas, se conectan, y empiezan a pivotear en torno de Patri.

Patri, Marta y su madre viven ahí y allí iba Sharon cuando la calle se ponía demasiado hostil o cuando se enfermaba para refugiarse en lo de la abuela de su novio.

Patri las acerca al mundo prostibulario a todas.  Marta y Elsa eran ajenas a ese mundo. Cuando quedan solas, y desamparadas, Patri le propone a Elsa ir al prostíbulo, pero Elsa no lo aguanta o no sirve y entonces le propone a Marta. Cuando Sharon queda sola, sin su novio-amigo-protector-proxeneta, hace lo mismo. El mundo del prostíbulo es el de Patri, el único mundo que conoce, en el que está casi hace 20 años, desde que era una niña y dejó de serlo de un día para otro.

Patri, recibe algo a cambio de estas “presentaciones”. Considera que les está dando una mano, la misma mano que la ayudó cuando ella tenía 13 años y la introdujeron al prostíbulo, dos mujeres, a las que todavía dice estar agradecida.

Las historias de Marta, Sharon y Patri permiten responder a muchos de los interrogantes planteados en la investigación.

Tanto el relato de sus vidas cotidianas, de sus relaciones con la familia, de las características de sus familias de origen, de cómo ingresaron al mundo prostibulario, de cómo son los prostíbulos, de las rutinas, de la violencia, van delinenando las realidades del mundo de la prostitución, tanto de la prostitución callejera como de la prostitución en el marco de prostíbulos en sus distintas variantes. Aportan elementos fundamentales para conocer los distintos aspectos (clásicos en los estudios recientes sobre el tema) tales como las relaciones entre abuso sexual y prostitución, situación social y prostitución,  mostrando que más que relaciones simplistas es necesario un abordaje amplio, integrado, y que de cuenta del carácter profundamente estructural de la prostitución, que se organiza sobre un tipo de relaciones sociales que posibilita un uso /abuso del sexo del “otro” (casi siempre “otra”) , en otras palabras, un tipo de relaciones sociales de sexo, donde éste es el eje o centro de un tipo de relación de dominio y sometimiento al que además se le adjudica un valor de uso, y por lo tanto mercantil. Dan cuenta de formas primitivas de “prostitución” donde no necesariamente existe el dinero (el novio que exige y logra que “se deje” por todos sus amigos), donde se cambia “sexo por un sándwich” o “una porción de pizza “o “un papelito de poxiran”.

 

 

“Eso de los 18 no es para los pobres... Los pobres pasan de chicos a grandes...”

Marta, Sharon y Patri, las tres, comenzaron a ser prostituidas a los 13 años. Marta y Sharon tienen actualmente 15 y 17 años respectivamente. Patri, tiene 33. Es decir Patri entra en prostitución hace exactamente 20 años. Ellas hablan de sí mismas, cuentan sus propias historias pero al mismo tiempo cuentan /o dan testimonio de otras niñas de corta edad que igual a ellas fueron prostituidas hace 20 años, o ahora, del mismo modo. Hay muchas semejanzas. En primer lugar tienen de común haber sido prostituidas a la misma edad.

Con su testimonio van perfilando una respuesta afirmativa a una de las preguntas básicas de esta investigación: sobre la existencia de niñas en prostitución.

 

“Están las chicas y están las viejas” (dice Marta cuando se le pregunta si había otras chicas de la misma edad que ella o más chicas). 

 

“¿Y dónde no hay chicas? Nadie pregunta nada en estos lugares. Yo empecé a trabajar a los 13... en mi provincia es otra cosa pero es lo mismo, vos vas, trabajás, no te metés con nadie... Yo no te digo..., no vas a tener una nena de 10 años, pero Marta es una chica grande. Eso de los 18,,, no es para los pobres. Los pobres pasan de chicos a grandes.” (Patri)

 

“Las nenitas van, el tipo se hace el bueno y les da unas monedas o les da morfi, el morfi es un enganche... (...) están también los que le dan a los pibes poxiran y bueno con eso los arreglan... y no les pagan por el servicio. A la pibitas de 10, 11 si no se apiolan las pasan, las repasan. Lo que pasa que una piba de esas edad nadie le dice la posta, no entiende nada... Cuando estaba en la calle... yo tenía 13, pero había pibitas de 10, que iban por unas monedas” (Sharon)

 

En relación a sus propias historias dan cuenta de la existencia de niñas en prostíbulos (Marta y Patri desde los 13 años) y en la calle (Marta y Sharon). Pero sus relatos también dan cuenta de la existencia de otras niñas en prostíbulos y de niñas y niños aún más pequeños en la calle. Hay en los tres relatos otras constantes

 

 

 

La inocencia

No saber sobre sexo, no saber sobre la prostitución. Inicio: en la vida sexual y la vida prostibularia.

Hay ignorancia inicial. “No sabía nada”, “era una boba”, es lo que dicen en sus relatos con gran énfasis. Tener novio –son niñas de 11, 12 años- es dejar de ser niñas, es ser diferentes a las que aún no tiene novio. Ellos, “los novios” plantean la iniciación en términos similares. Es una táctica calcada. Si quieren ser sus novias tienen que acostarse con ellos. Y ellas  acceden.  No por amor ni por deseo sexual. Ni siquiera, al menos en estos relatos, hay curiosidad, o algún tipo de iniciativa. En Marta y Sharon tener relaciones sexuales, es una situación impuesta. En Marta con una reacción de mayor sometimiento o pasividad, en Sharon con cierta resistencia pero como un recurso de protección frente al medio hostil en el que vivía “cuando yo era la novia, nadie se metía conmigo, pero nadie, te digo nadie”.

Algunas preguntas podrían plantearse, aunque no sea posible responderlas ahora. Este tipo de iniciación, en la que el sexo está más vinculado a otros sentimientos y no a un sexo con afecto o al placer, sino a una relación de protección y de uso. ¿Deja una impronta para la posibilidad de una sexualidad prostituida, para una anulación de posibles resistencias frente al hecho de ser prostituidas, y aceptar esa situación?

“No lo que yo te decía era que yo  era una nena ¿no? En Catamarca, yo en los barrios, bueno yo tenía un novio, yo vivía con mis padres, mi tío y mis hermanos, somos once. Mi mamá no me dejaba tener novio pero yo igual tenía. Entonces yo no sabía y lo mismoque aMari(....)Mi novio me decía hay que hacer esto, vos dejate, y yo, me dejaba. Y también me dejaba con los amigos, el me decía que me deje, que eran los amigos de él, que él sabía y bueno...yo era una nena, no sabía nada. (....) Yo pasé de nena a que me quede embarazada sin saber como ni cuando, ... mequede preñada, me escapé , me lo saqué con una mujer que me llevó a San Fernando a trabajar en un lugar de su hermana, en un prostíbulo que para mi que no sabía nada era de lujo (Patri 20 años después)

 

Mi novio se quedaba a dormir en la pieza conmigo, un día se pasó a mi cama, no se...El se quedaba cuando venía a trabajar con mi padrastro.

Primero me parecía raro, pero el me dijo;  -. si somos novios tenés que hacer esto. Si no, no somos novios.

Al principio me dolía, además no sabía que hacer, me asusté pensé que me había lastimado por la sangre ... El me dijo que no se lo cuente a nadie... Pero yo no sabía. Que tonta que era...que tonta!!! No sabía nada! Nada!  (....) (Con relación a la práctica de la prostitución) “Yo no entendía , al final la Patri me dijo que tenía que hacer lo mismo que con mi novio, que me deje llevar y que después el dueño del local me pagaba y me decía que no me preocupe por nada que ella estaba ahí” (Marta).

 

 

(...) al principio sólo tenía relaciones con él, pero sólo con él, un día el me dijo “vamos a hacer el amor” , yo le dije “ni loca” pero entonces él me dijo que si no hacíamos el amor no era más mi novio. Yo le dije que se vaya a la mierda que me importaba un carajo. Pero entonces el me dijo que si no hacíamos el amor él no era más mi novio. Yo le dije que se vaya a la remierda que a mi no me importaba un carajo... pero lo que tenía era miedo... miedo no.... una piba que yo conocía había cogido con el novio y ella tenía 12 años, era la más chica, pero yo también era chica, y bueno era así, chica y se murió, el tipo la cagaba a palos cada tanto, para poder cogerla, pero parece que fue tanto que la piba se murió y todas las pibas decían que si te cagan a palos y después te cogían morías y yo me lo creí porque era chica ¿viste? Y me decía bueno si este se raya y me quiere pegar y después me coge me mata. La Patri lo sabe, el pibe era rejodido. Ahí me dijo ahora sacate la ropa, que vamos a hacer el amor y yo le dije bueno, pero que no me pegue y él se cagaba de risa, me decía que me porte bien, siempre me lo decía eso que me porte bien que no me iba a pasar nada...Pero me la banqué por que no me pegó..me abrió las piernas y bueno vos sabés la primera vez duele y querés que pare un poquito , un poquito para que no duela tanto...yo no sabía lo que pasaba , me parecía que le pasaba algo, que el se sentía mal, que le había agarrado un ataque como tenia un pibe que yo conocía[2] .

Yo le hablaba y el no escuchaba nada ¿viste estaba como enloquecido , yo no sabía que los hombres se ponen así, que no pueden parar, que empiezan y no paran con nada, con nada paran , ¿eh?. (....)

 

Se supone que la iniciación sexual es temprana por que la falta de convenciones burguesas hace más proclives a un inicio sexual precoz -por ser más avispadas o tener contacto con la sexualidad adulta desde pequeñas, falta de pudor, etc. Las entrevistas demuestran que no es así. No es por saber más que la iniciación es temprana, sino paradójicamente por no saber nada.

Las niñas no se inician temprano por que son precoces, sino por que su indefensión es mayor, por falta de información y por que la mala comunicación con familias autoritarias las hacen fácil presa de abusos diversos por parte de familiares y novios.

 

 

 

El abuso sexual

1)  El abuso sexual aparece en los tres relatos pero no desencadena ni aparece como antecedente directo de la iniciación prostibularia. En  Patri surge cuando el padre la recluye en el hogar al enterarse de que su novio la prostituía. De esta relación de abuso queda embarazada, el auto aborto que culmina con la intervención de dos hermanas, una que se ocupaba de hacer abortos y la otra que era la dueña o regenta de un protíbulo.

 

“Un día vino el tío, un día que estaba en la bomba lavando ropa y me dijo que si iba con todos tenia que ir con él y me violó, todas las tardes me hacía ir con él y que no diga nada porque el papá se iba a enojar conmigo” (Patri)

 

Es decir en la historia de Patri, ser prostituida por su novio y los amigos es anterior a la situación de abuso sexual que sufre por parte de su tío. Claro que ambas situaciones –la del abuso y la prostitución también se realimentan, ya que como resultado del abuso queda embarazada y termina en un prostíbulo. Esta “circularidad” da cuenta de la dificultad de establecer relaciones causales. Abuso y prostitución del sexo infantil tiene la misma matriz. Una y otra marcaron la vida de Patri para siempre, que seguramente hicieron que el ingreso al prostíbulo fuera una experiencia menos inédita.

2)  En Sharon el abuso es inicial por parte de un medio hermano mayor pero no tiene una relación directa con su forzamiento a prostituirse por parte de su novio. Más aún esta experiencia de abuso, que es sin penetración, ni siquiera sirve de experiencia para el primer coito de Sharon con su novio, ya que a Sharon el comportamiento sexual de su novio resulta imprevisto e incomprensible, ya que le parece que ha perdido el control.

En cuanto a su inicio prostibular la diferencia con lo conocido es que al ser prostituida se encuentra con que se le exige ser parte activa y  hacer cosas, cuando antes sólo se dejaba hacer, - todo lo hacía  el novio –y con su medio hermano había pasado lo mismo.

El relato del abuso aparece totalmente secundarizado y minimizado por parte de Sharon, para quien la situación de forzamiento a la prostitución es tan fuerte que no tienen punto de comparación

 

“Era mi hermano más grande...(Bah, no es mi hermano, es el hijo de mi mamá que es mucho más grande y no es hijo de mi papá) ....que me tocaba siempre la cola, se ponía arriba mío y me apretaba y me ponía la mano mía en la pija, y me tocaba y se mojaba arriba mío, pero se animaba sólo a hacerse la paja conmigo, me quería coger pero no se animaba....” (Sharon)

 

 

3)  En Marta, el abuso por parte del padrastro es el desencadenante del drama familiar en su etapa decisiva y final. Pero para su entrada al prostíbulo Patri le dice que haga lo mismo que con su novio. Marta entra al prostíbulo a los 13 años, cuando el padrastro las abandona a ella y a su madre. Cuando meses después vuelve, se entera que Marta va al sauna, entonces abusa de ella.

 

“Cuando se enteró que yo iba al sauna con Patri, le gritó y le pegó a mi mamá y le dijo que si era tarada, si no sabía que la hija estaba haciendo de puta y no se cuantas cosas más” (Marta)

 

  “Cuando lo puso en su lugar lo echó... lo que la hizo saltar es que se meta con la hija.....” (Patri refiriéndose a Elsa y su marido)

 

 

El inicio en la prostitución

Estas historias dan cuenta de dos modos de ingreso que en otros capítulos se reiterarán, con algunas variantes, pero en la que se mantienen los roles de quienes tienen una acción decisiva en el inicio de la niña en relaciones de prostitución.

 

a) La madre como prostituyente.

 

¿Cómo aparece en el relato de Marta este parte de su historia? En relación al prostíbulo dice primero en relación a su madre:

 

“(como) ahora ella no podía, entonces iba yo” (....) “Patri le dijo (a mi mamá) que se vaya con ella al lugar donde trabaja y que se haga unos pesos, pero después... mi mamá no está para eso, con las várices y todo, entonces la Patri tuvo la idea de que yo podía ir (...) poco después “Mi mamá me dijo que vaya, que si no iba a tener que trabajar por horas y que si a ella le costaba conseguir, fijate a mi lo que me iba...” (Marta)

 

La madre de Marta:

 

“Yo quería otra cosa, pero otra cosa no hay y sólo por horas, pero con lo floja que es... por horas no aguanta”.

 

Patri en relación al mismo tema:

 

“Y bueno le dije a la chica, primer le dije todo. No te creas que la llevé a la fuerza, le dije lo que tenía que hacer, a Elsa le expliqué...”

 

b) el novio como prostituyente

 

En la historia de Patri el novio la prostituye con sus amigos. No está claro si hay dinero, o el valor de cambio es otro, pero sin duda se trata de una forma de prostitución:

 

“mi novio me decía hay que hacer esto, vos dejate y yo me dejaba, y también me dejaba con sus amigos, el me decía que me deje, que eran los amigos de él”

 

En la historia de Sharon:

 

“ (refiriéndose también al novio) El vino y me dijo, te voy a enseñar a conseguir plata mas que ver con tu edad, no de nenita pidiendo monedas o abriendo puertas, te voy a enseñar...(...) y vino un día y me dijo mirá tenés que ir con este hombre, te lleva al hotel y vos te dejás hacer lo que él quiera, te dejás que te haga...”

 

 

 

Relaciones familiares

Ingresadas en el mundo prostibulario Marta es la única que mantiene la relación con su madre, sigue viviendo con ella y la mantiene. Aunque ha roto, ambas han roto, con el resto de la familia (hermanos, abuela). En un momento Marta había regresado a la chacra, con ellos, “Me escapé porque no quería estar más, pero mi mamá me fue a buscar”  pero su madre y su padrastro, que entonces aún convivían la van a buscar juntos. A partir de ahí no se escapó más.

Sharon pasó mucho tiempo sin ver a su familia. Todos los años que estuvo en la calle. Recién ahora, que se ha “independizado” de su novio/proxeneta, y que está en un prostíbulo, “por su cuenta”, restableció cierta relación con su familia: a veces va de visita pero no se queda nunca mucho tiempo.

Patri en cambio, ha cortado totalmente con su familia. No hace falta mas que leer el párrafo siguiente para entender porque no quiso nunca más volver.

“Después me agarró a mi y no me mató por poco.... me dijo que yo no salía más, bueno, un tiempo no salí. No salía nunca y el papá me pegaba por las dudas. Un día vino el tío, un día que estaba en la bomba lavando ropa y me dijo que si iba con todos tenia que ir con él y me violó, todas las tardes me hacía ir con él y que no diga nada porque el papá se iba a enojar conmigo” (...) Un día llega el papá a la casa, re- mamado, la agarra a la mamá del brazo, la tira al piso, la caga a palos, pero le pega que no sabés como todos gritaban, yo estaba escondida en la pieza.... al final entendí que le gritaba que la hija ea una puta que se la pasaban todos y que la culpa era de ella que no la cuidaba. Después me agarró a mi y no me mató por poco”.(Patri)

 

Para las tres el prostíbulo, la compañera con la que comparte el cuarto donde vive, y el inquilinato, son los espacios de afectividad. Sharon encuentra en la abuela de novio –proxeneta, el afecto que no le brindó su familia.

 

“(Refiriéndose a la abuela del novio) “Me decía hija, me defendía, me decía que me cuide, era una persona buenísima, no se si hay otras personas así, yo nunca vi en toda mi vida alguien tan bueno.... le decía ( a él) que no me moleste, que me deje tranquila..... Me dio muchisima pena cuando se murió, nunca me dio pena, así tanta pena nada.... porque era muy buena y a mi me quería un montón” (Sharon)

 

 

¡Libertad! ¡Libertad!

En los relatos hablan de libertad y de coacción. Uno y otro tema se alternan.

 

 “Ella quiso, yo no la llevé por la fuerza... yo lo que hice fue hablar con la encargada, le dije que le llevaba a una chica joven, linda y bueno, la llevé” (Patri, en relación a Marta)

 

Es cierto, pero a la vez sabemos que Marta dice:

 

 “Mi mamá me dijo que vaya, que si no, iba a tener que trabajar por horas, y que si a ella le costaba conseguir....” 

 

Marta no tiene alternativas. La madre y Patri deciden por ella. Antes, tener relaciones sexuales, había sido decidido por su novio.

 

Patri dice: “Y bueno, le dije a la chica, le dije todo, no te creas que la llevé a la fuerza, lo dije todo lo que tenía que hacer, a Elsa le expliqué”

 

La coacción (abuso) por parte del padrastro no aparece directamente en el relato de Marta. Pero es otra de las tantas coacciones a su libertad que debe vivir. Ya en el prostíbulo, Marta es “acosada” por el dueño del mismo. Para Patri eso está dentro de las reglas del juego.

 “Ella tenía que hacer un servicio gratis, a él le gustaba la chica, siempre que venía se la llevaba a la pieza”

 

 y Marta hasta debería estar agradecida de haber sido elegida por el patrón, puesto que eso además implicaba privilegios. Pero a Marta eso no le gusta y decide salir de allí. Su ejercicio de libertad es no aceptar (el acoso y el horario de 12 horas de lunes a lunes) su elección es ir a la calle a prostituirse (¿ese eso ser libre?). La calle implica no cumplir horarios, no compartir ganancias, elegir los clientes. Esa es la libertad que Marta puede permitirse.

 

“... por eso me gusta más la calle, si en la calle cobrás 30 y 15, yo pido 30, 15, por menos no voy, entonces vos pedís eso te lo dan y bueno, te lo guardás, si querés ir por menos vas, es cosa tuya, si no te gusta la cara les decís: son cien pesos!! y salen arando, entonces hacés lo que querés hacés tu vida, no es lo mismo, si querés, si te cansás vas a tu casa y listo, te vas cuando querés, no te complicás, ahí (en el prostíbulo) si te querés ir es un drama, no podés te tenés que quedar hasta que cierra ....”  (Marta)

 

Para Sharon hasta que logra independizarse tuvo que hacer siempre lo que su novio quería. Entonces la libertad es no volver a su casa (a la casa de su familia) y quedarse en la calle o en el prostíbulo. Es no tener novio, es decir no tener proxeneta. Claro que se lo debe a la Justicia que encarceló a su novio.

 

“Me decía que me porte bien, siempre me lo decía, eso, que me porte bien que no me iba a pasar nada... nada si me portaba bien, pero portarme bien era hacer lo que él quería, lo que me decía que tenía que hacer, eso era. Estaba recagada” (...) “Eh.... si lo quería.... sí, si .. él era un pibe, no se ... es un pibe para querer, si estabas con el no te podías.... así no te podías.... no se le podía decir que no a nada” (Sharon)

 

“Entones me pegó en la cara, pero me pegó re fuerte y me dijo que vaya y que no lo haga quedar mal que él ya le había cobrado al tipo y que yo tenía que ir.... Yo fui porque no sabía qué hacer...” (Sharon)

 

“Me lo hizo una vez que yo no le di la guita, cuando empecé a trabajar por las mía yo me negué a darle la plata, la Patri me decía la plata es tuya nena.... y yo la sentía mía” (Sharon)

 

A pesar de que Sharon expresa que “no podía decir que no” afirma simultáneamente que lo que hace es por propia decisión:

“Y me quedé (en la calle)... a mi nadie me obligó a nada, nadie me puso el revolver en la cabeza, me dijo quedáte porque te mato, me quedé y no los vi mas a ellos (la familia), ahora a veces los veo, pero antes no iba a mi casa, nunca iba” (...) “Volver no, no vuelvo ni ahí...” (Sharon)

 

“Ella me presentó, pero hay pibas que tienen marido que es el que arregla, a ellos les pagan y eso, a veces hay problemas por los maridos. (...) marido le dice, pero sí es como el Ariel...¿viste? El es mi novio ¿no? Pero qué novio, es el fiolo, los pibes, los tipos son el fiolo y ... bueno muchas se manejan así....otras solas.... (Sharon)

 

Para Patri, cuando niña, el prostíbulo es mejor que su propia casa- Ya de grande y habiendo probado diferentes alternativas, elige el prostíbulo en lugar de la calle.

“No, ni ahí... en la calle tenés la libertad de trabajar o no, pero la libertad de no hacer plata, es ésa libertad. Y si no hacés plata no vivís... ¿Cómo pagás las cuentas si no tenés plata? ¿Cómo vivís?... y te toca cualquiera, te coimea la cana, o te lleva, y te la tenés que bancar, llueve, hace frío....”(Patri)

 

 La libertad se ejerce también cuando las y los prostituidos ponen límites. Cuando ponen condiciones tales como cobrar por adelantado, exigir preservativos, no aceptar ciertas prácticas, pero como esa libertad se da en la aceptación de ciertas reglas y luego de haber claudicado, se trata siempre de una libertad en el sometimiento de  la aceptación de reglas y de “vender” el cuerpo. Para Shriley la libertad es de pronto quedarse con el dinero que antes tenía que entregar a su novio proxeneta.

 

“Y la primera vez que me quedé con toda la plata casi me muero, no entendía nada. Era bárbaro, me gustó, no era lo mismo que trabajar sin ver un mango” (...) “Yo lo dejaba que me toque, después me agarró la mano y me la puso en el pantalón, me dijo: mirá como me ponés, entonces yo dije esta es la mía... Le saqué la mano y le dije son veinte pesos.... Ah.. el tipo se puso blanco, me miró, no entendía nada... La mano me la sacó y me dice ¿?cómo? ¿qué? ¿cobrás?... Claro le digo, si querés yo te hago lo que quieras pero te cobro veinte pesos. El viejo creía que con un poco de morfi me arreglaba, pero no..., yo esperé que estén bien caliente y le dije son veinte pesos... se la hice bárbaro, aunque no me dé la guita me gustó verle la cara... la cara del tipo caliente y que yo le diga, me tenés que pagar.... no sabés (se rié)... Al final me pagó 10 pesos no 20 como yo le pedí... me dijo te doy diez y yo dije... bueno. Yo pensé... ¿viste? Nunca tuve diez pesos para mi, entonces era mejor que cualquier otra vez... yo me quedaba con diez para mi sola, yo...me los llevé y bueno eso era otra cosa” (Sharon)

 

La habilidad y la capacidad de manejar al cliente le producen orgullo y satisfacción, y le permite olvidar que está siento prostituida. Sharon elige no tener novio:

 

“Quise tener novio, pero si sabe lo que hacés cagaste porque te pasa como les pasa a todas, ¿no? Se quiere quedar con la guita, te quiere mandar, yo ahora ya se me manejar sola, y eso se lo tengo que agradecer a Patri, ella me enseñó a manejarme sola. Una vez yo me puse a pensar, no.. cuando... así... la verdad es que no sabía... Patri ofreció ubicarme, me dijo yo te ubico, y me llevó y yo le pagué y ella arregló con el dueño, pero bueno ya está, yo no le debo nada a nadie, nadie, (es libre) viste...” (Sharon)

 

Para Sharon que su novio fuera preso fue su salvación, por que pudo, en realidad tuvo, que trabajar por su cuenta, y por primera vez dispuso de su “trabajo”. Se ha “liberado” de un yugo, se siente liberada, aunque no hizo nada por liberarse.

 

La solución prostibular. Progresar y prosperar

A Patri una vez logrado el aborto, el retorno al hogar y al abuso sexual de su tío le resultan imposibles y acepta como una salvación el ingreso al prostíbulo, un lugar en el que establece relaciones afectivas “eran dos mujeres buenísimas, las dos me ayudaron, .. eran las dos derechas” dice Patri refiriéndose a las mujeres que la ayudaron cuando estaba muy grave después de su intento de autoaborto y a su hermana que regenteaba el prostíbulo al que ingresó inmediatamente después a la edad de 13 años, “un prostíbulo que para mí... era un lujo”. Actualmente, además de prostituírse ella misma, cumple otras funciones de reclutamiento y de control “de la calidad del servicio” en el propio prostíbulo y de reclutamiento para otros prostíbulos donde tienen amigos y conocidos.

Para Sharon luego de una vida azarosa en la calle, el boliche es un oasis. “el boliche es lindo, este que estoy ahora es muy lindo...”  La Patri ...”me dio ropa, me arregló, me enseñó a cuidarme, a perfumarme, yo era nada, era de la calle, así como las chicas que ves pedir en las boleterías..” Donde estoy yo ahora es mucho mejor es más grande, no va cualquiera, yo no sabía hablar, y ahora estoy en este lugar, es otra cosa.

Marta está contenta de estar en la calle sin horario ni tener que compartir lo que cobra. No comenta  que el patrón del sauna la acosaba, lo que sabemos por Patri. Para  Patri y Sharon  en cambio la calle es insegura, imprevisible y peligrosa.

 

 

Historia 2

La historia de Lorena

 “Me acostumbré tanto a hacer lo que dicen los otros que me parece que siempre voy a seguir así”.

 

Lorena estuvo desde los 14 a los 18 años en un prostíbulo en Avellaneda. Su madre devota de un culto evangélico no la dejaba salir de la casa, ni tener novio, la empleó en una casa de familia y no le permitía cobrar su sueldo. Lo cobraba ella. Por esa razón terminó fugándose y después de un breve peregrinaje fue a dar en el prostíbulo. Su familia es del Gran Buenos Aires, vinieron a vivir a la Capital cuando el padre falleció siendo ella muy pequeña, desde entonces viven en un inquilinato.

Tiene una hija de un cliente del prostíbulo, con el cual convive actualmente y a quien conocía desde la infancia, ya que también vivía en el mismo inquilinato. Terminó la primaria y le gustaba la escuela, y tiene facilidad para el estudio. En relación a la escuela dice que le gustaría continuar estudiando y que incluso lo intentó en la época que estuvo fugada de la casa: “A mi la cabeza me da, yo se que soy mejor para estudiar que la mayoría... El secundario lo empecé... (pero) ...me pidieron la firma de mi mamá, certificado de nacimiento, no tenía nada...”

 

La entrevista se realiza en su casa: una habitación del mismo inquilinato de la infancia, mientras amamanta a su hijita de 6 meses y prepara la comida para el marido. Refiriéndose a su hijita, dice: “Ella es mi única amiga, yo le hablo, no se si entiende, pero igual le hablo, cuando sea más grande ya veré, pero por ahora es así”.

 

 

La familia autoritaria

Lo malo comienza cuando la familia reprime su relación sexual con su novio cuando tenía 13 años. Su novio desaparece a partir de ser sorprendido con ella. La primer frase de la entrevista dice:  “Hasta los trece años todo bien. Cuando empece a crecer,  a ser señorita todo mal.

“M. (el noviecito) se escapó... no era para tanto ¿no? Yo no pude. Me tuvieron encerrada una semana”

 

Su madre y su padrastro son muy religiosos y muy severos en la defensa de sus principios confesionales y morales, inspirados en los de una secta, y la madre la lleva a la iglesia para que le saquen el diablo del cuerpo. No soporta la convivencia y va a trabajar como empleada doméstica:

Me vigilaban, me volvían loca. Estaba perdida sin mi novio, sin la escuela, mi mamá me amenazaba, me llevaba a la Iglesia. Decía que allí me iban a sacar el diablo del cuerpo. Yo no tenía ningún diablo, pero medio me lo creía, tenía pesadillas...(...) En esa época empecé a trabajar... Horrible, en la casa de una vieja de la Iglesia que conocía a mi mamá, .... no tenía tele porque era pecado, ni música, sólo la Iglesia y... yo no veía un mango... (...) le daba la plata a mi mamá, porque decía que yo era menor ...”

 

Se escapa, luego que encuentra a una amiga que le dice que ella la puede ayudar. Cuando llega, se encuentra con que ésta vive en una pensión, y que está en prostitución. Cuando se le acaba el dinero, y no puede pagar la pensión, su amiga le dice que podía arreglar con el encargado.

“Le pregunté si era para limpiar... y me dijo que no me haga la boluda,... (...) ella lo que hacía era acostarse con el encargado y con eso le daba para una semana o tres días de alquiler y así le pagaba. Al principio medio no me gustó, pero después era mejor que ir a la calle y bueno, un día al final me acosté con él nomás....”

 

Poco después el dueño de la pensión le trae clientes, y se queda con el dinero. Hasta que su amiga le dice que “no era (una persona) para arreglárselas sola” y la recomienda a un prostíbulo donde Lorena pasa cuatro años, desde los 14 hasta los 18.

 

El prostíbulo

Lorena entra al prostíbulo a los 14 años

  “Yo era la menor, después no, había una más chica. A mi me decían la nena, pero las otras no eran muy grandes tampoco”.

 

Lorena narra con detalles la vida cotidiana en el prostíbulo, un departamento en el Gran Buenos Aires.

Desde el primer día la señora (la encargada del prostíbulo)

 “me explicó cómo eran las reglas de la casa”: no se podía recibir plata, no se podía elegir, .., ellos cobraban y te daban tu parte (...) descontaban la casa, el jabón, y otras cosas...(...) había varios policías y un comisario que venían siempre, eran amigos, a esos no se les cobraba, eran amigos... (...) había que atender bien, se podía salir, pero había que avisar dónde y no se podía tener novio, ni pelearse con las compañeras, ni chuparse...(...) la que se va, no vuelve, es una regla, tampoco nos podemos ver. Y el teléfono sólo para hablar con los clientes o alguna vez las que tienen familia. No se sale mucho. A mi cuando quise estudiar medio me miró mal la dueña, pero como le prometí que no le iba a fallar en nada nada y nunca le fallé, al final me decían la escritora, me cargaban un poco...”

 

Se trabajaba desde la 5 o 6 de la tarde, hasta las 5 o 6 de la madrugada. De día sólo excepcionalmente, pero los clientes tenían que avisar. Se trata de un prostíbulo donde las chicas viven.

“Era una casa con varias piezas y un bar adelante... es sólo para los que conocen... hay un portero eléctrico ... los tipos pasan al bar, arreglan con la señora, la chica, el precio...Nosotras estábamos arregladas, bien vestidas...

 

 

 

 

Historia 3

La historia de Carmen

“Para todos los demás estaba mal, pero a mi me gustaba”.  

 

 

 “Para todos los demás estaba mal. A mi me gustaba. Me parecía divertido. Lo que pasa es que ahí yo me descargaba, me divertí, bailaba, y si hay algo que a mi siempre me gustó fue sobresalir donde iba, ahí sobresalía, podía bailar, que nadie me iba a mirar con cara, entonces ahí podía sacar todo lo que tenía adentro y sentirme... me sentía bien, yo no quería irme, porque me gustaba, me sentía bien” (Carmen).

 

Carmen es sin duda el ejemplo más patente de que la prostitución, a veces, puede ser, un ejercicio voluntario, gozoso incluso, de la propia libertad y una adopción de un modus vivendi más apasionante y divertido que el de la vida burguesa. Siempre vivió en un ambiente prostibulario. Este es su ámbito aún antes de ingresar a un prostíbulo. Crece en el entorno al que pertenece su madre, dueña de un cabaret, donde convive diariamente con mujeres en prostitución, proxenetas y clientes. Su madre, si bien la vigila, para que no se prostituya le permite alternar desde siempre, le permite jugar al truco, y a otros juegos de cartas, con los clientes, adultos. Es un atractivo más para esta clientela

Sin embargo cabe advertir como también en su caso funcionan las técnicas de reclutamiento de la vida prostibular. Precisamente lo que Carmen no puede hacer en el boliche de su madre, al menos en lo inmediato, termina por serle ofrecido en un boliche cercano.

“Y conocí a un piba que le decíamos, que le decíamos B., tenía 18 años, pero parecía de 20 o 21. Y ella trabajaba en ... (un cabaret/prostíbulo), que estaba al lado de mi casa

Una noche me pasó a buscar, pasa y esto que el otro nos ponemos a hablar. Mi madrina la miró, sabía que trabajaba al lado, todo el mundo sabía que trabajaba al lado. Nos pusimos a hablar y me dice, no me acompañas a X (nombre del prostíbulo) a  buscar algo -X (nombre del prostíbulo) quedaba a la vuelta de mi casa. Le digo no trabajás aquí al lado. Me dice no, ahora trabajo en X (nombre del prostíbulo). (...) (en un momento de la noche) viene B. y me dice, pregunta el señor si no querés trabajar acá.. ¿estás loca? Mirá si yo voy a querer trabajar acá. A mi me cuelgan si yo vengo a trabajar acá. ¿Quién se va a enterar si es de noche? (dice B). Mirá, si vienen amigos de mi mamá...Dejáme pensarlo. Cuando mucho me ponés una mesa de truco y yo juego. Se empezaron a reír (...). (Otra)... noche me fui a X (nombre del prostíbulo), y estuvimos hablando un rato y se me acerca la B. y me dice ¿lo pensaste? Y le digo, si llega a venir algún pibe lindo puede ser que me siente y lo acompañe. Pero “pases” no voy a hacer”

 

Finalmente es por propia decisión que un día acepta el pedido de un cliente de hacer un “pase” con un hermanito tímido y ese mismo día hace otros tres “pases”. Todo como sin darle mayor importancia, y a sabiendas de que esta nueva actividad, la hace más adulta y por supuesto más independiente en varios sentidos que incluye lo económico, pero de modo accesorio, ya que no tiene problemas de ese tipo.  

“Casi los tres primeros meses pases no hacía. No me gustaba. Iba todas las noches y hacía copas, copas, copas, copas, copas... Y una tarde llega un pibe, y llega con otro pibe. A ese chabón yo lo había visto 20 mil veces. A veces me sentaba y tomaba con él y jodíamos. -Me tenés que hacer un favor. - ¿Qué”?... - ¿Lo ves al pibe de allá? es mi hermanito. -¿Tu hermanito? Tremendo grandulote. -Pero es medio taradito. -Y resulta que el chavo era primerizo, que nunca había pasado nada, entonces quería que yo me encargara. ¿Que yo? Cómo yo? Buenos pero no se.. -Dale, tiene novia y es medio tontón. Bueno, está bien. Dame la plata. Andá pagale a R.  y llama a tu hermano. Con él fue el primero con el que me hizo trabajar. Y ahí empecé a trabajar. Comencé con el pibe y después seguí.

¿Esa misma noche? ... Esa misma noche hice dos pases más”.

 

Después de un mes de ingresar al prostíbulo, inicia una relación con el dueño. Carmen no da importancia a esta nueva situación, porque desde el principio para ella todo es un juego, ha sido un juego, y no ha hecho más que ingresar a un nuevo nivel de juego, más adulto pero no más riesgoso, ni más terrible. Es un juego que siempre controla y que ella siente que maneja a su antojo del mismo modo que sabe o cree saber controlar a sus novios bastante mayores que ella.

Dice que su amante el proxeneta no quería que ella se prostituyera, pero es evidente que teniendo el poder absoluto de impedírselo, el no hace nada por impedirlo. Hasta hoy le está agradecida:

“El P., cuando estábamos así solos me decía.... (...), aprendí mucho, aparte me fue enseñando mucho, todo lo que yo necesitaba saber, para no meterme en ningún quilombo, por lo menos ahí adentro para no caer en nada malo me lo fue enseñando, sabía como defenderme ahí adentro y afuera yo conocía todos los cafishios, sabía con quien me tenía que meter y con quien no.”

 

 De la propia madre no se sabe si la denuncia por que se prostituye o lo hace para alejarla de un competidor, ya que ha escapado a su control.

La imagen de prostitución que Carmen ofrece es similar a la que surge de esos relatos o descripciones literarias, de cine también,  sobre prostíbulos en los que se mezcla picaresca, cierta ternura, y algo de cinismo.

“Además no es que están todas desnudas y viene el chabón y te dice, vení vos conmigo... No, si un chabón no te cabe, lo apurás. (...) Te fijás en la facha del chabón, si puede tener plata o no, si te parece que el chabón tiene plata, lo único que hacés es decirle, me pagás un copa. Si te dice que no, le das 5 minutos más y le decís, voy al baño y te perdés. Siempre cuando te parece que es estar al pedo con un chabón porque no tiene plata, te lo sacás de encima. (...)  Yo me fijaba si estaban pasables, si eran más o menos lindos...

¿Podías elegir?    Sí... Comúnmente no es que vienen los chabones, a veces vienen, pero cuando los ves entrar y te parás y empezás a caminar, si fichaste alguno ... pero no es que vienen y vamos, sino hablás, tomás algo, te conviene más a vos (...) no era que vos trabajabas con un sólo chabón cada noche, sino que trabajabas con un montón de chabones. Tanto acostarte como hacer copas. Podías estar con 5 o 6 chabones en una noche”

 

De los cafishios habla hasta con cierta ternura. Son sus amigos:

 Los cafishos.... pienso, que son unos mantenidos los cafishios.

¿Que pensas de M? (Un cafishio conocido)

Es un amigo mío y es difícil pensar mal de un amigo.

¿Y pensá en otro que no sea amigo?

Son unos mantenidos. Lo que me molestaba a mi era que las que trabajaban eran las minas y ellos le terminaban sacando la plata. Porque no van y se acuestan con todos los tipos que quieran y se quedan son su plata. Eso es lo que siempre pensé. Pero es como que tienen una regla, viste. Después entre los cafishios está la ley del más fuerte. Un cafishio se mete con la mina de otro cafishio, pueden llegar hasta matarse, porque no es que este te va a decir, esta es mi chica, no te metas. No podés tocarle una mina a un cafishio.

 

Cuando la madre consigue alejarla de su ciudad y recluirla en un instituto Carmen no se conmueve demasiado, extraña a su amante pero no encuentra extraño que este no haya reaccionado frente a su madre, y en consonancia con esta actitud entabla nuevas relaciones en su nuevo hogar y con un nuevo novio mostrando que está íntegra y segura de lo que hace y quiere hacer de su vida.

En sus reclutadores hay una clara percepción del encanto, la frescura, y cierta inocencia desprejuiciada que tiene Carmen y resulta en los ambientes prostibularios un toque diferente que es muy apreciado. La  jugadora de truco precoz, la alternadora que se divierte en ambientes que suelen ser pesados, y es apreciada por todos, logra que todos crean que ella está jugando un juego diferente al que en realidad está jugando. Sólo cuando Carmen habla de reglas que rigen en esos ambientes, se percibe la existencia de otros juegos más pesados y de cómo otras jóvenes sin el background de Carmen pueden quedar entrampadas sin posibilidad de escape .  

 


 

[1] Se incluye la información de esta entrevista, en este capítulo, porque ilustra aspectos de la vida en un sauna.

[2] Probablemente se refiere a un ataque epiléptico.