PARTE 1

 

I. INTRODUCCIÓN

 

La prostitución y más aún, la prostitución de niñas y niños, son realidades negadas, o invisibilizadas por la sociedad . Hay pocas investigaciones al respecto, no está incluida en la agenda política de ningún partido, y de tanto en tanto sale a luz a través de un escándalo judicial o mediático pero no tanto para revelar las prácticas prostituyentes como para dar cuenta de momentos o situaciones donde ciertas reglas del juego no han sido observadas. A tal punto que distintos sectores de la sociedad, se preguntan acerca de cuán extendida o importantes son.

Bastó un trabajo de campo de pocos meses para constatar la existencia, la magnitud y extensión de esas prácticas en todas y cada una de las regiones, y en todas y cada uno de los espacios en los que hay prostitución como también en todas y cada una de las modalidades comprobadas. Bastó también para comprender que era tan importante el conocimiento de las prácticas como el de los mecanismos de negación y encubrimiento social. Que tanto o igualmente importante que conocer los mecanismos de dependencia  y los dispositivos de control y sometimiento por parte de los explotadores, era fundamental conocer ese sector invisibilizado que es la demanda o los clientes.

Este informe da cuenta de algunos aspectos, no de todos. La inexistencia de investigaciones anteriores, el escaso tiempo y los recursos disponibles limitados, entre otras razones, sumado al carácter clandestino y delictivo que tiene la prostitución infantil, se sumaron como determinantes de los alcances restringidos que se le pudo dar al trabajo. Pero pese a todo ello, es posible a partir de lo realizado, dar respuesta a las principales preguntas que están planteadas en el proyecto inicial.

Se privilegió la información directa, es decir, la que provenía de quienes están o estaban involucrados en prácticas de prostitución. En primer lugar niñas, niños y adolescentes en prostitución, y también personas adultas en la misma condición .

Aún con las dificultades que impone la clandestinidad de las prácticas prostituyentes, más aún  cuando hay niñas/os involucradas/os, fue mas sencillo el contacto con quienes era prostituidos que con proxenetas o clientes. No se pudo abarcar a fondo todas las dimensiones del tema: el estudio de la demanda  (hubiera requerido un equipo de investigación conformado, de otro modo y en gran parte por varones), del proxenetismo (que plantea problemas éticos y legales irresolubles en el marco institucional en que esta investigación ha sido realizada, y sus distintos niveles de organización, y la dimensión cuantitativa (que hubiera requerido abordajes indirectos y muy lentos). Estos tres aspectos centrales para el conocimiento de la problemática, requieren metodologías apropiadas, tiempo, recursos humanos y económicos que superan ampliamente el marco en que esta investigación fue realizada.

La estrategia de contactar y entrevistar directamente a niñas, niños y jóvenes en relaciones de prostitución fue fructífera. Por otra parte el recurso a la misma no sólo se basó en estas cuestiones prácticas sino también en una cuestión de enfoque. La recomendación de la “Declaración y agenda para la acción sobre explotación sexual de niñas/os y jóvenes” que resultó de la reunión que tuvo lugar en Victoria, Canadá en marzo de 1998[1] , estableció la necesidad de incluir las “voces y experiencias de niñas/os y jóvenes explotadas/os sexualmente como eje para el desarrollo e implementación de las acciones”.

Hay que reconocer que esta decisión colocó al equipo de investigación desde el inicio frente a obstáculos importantes, (obstáculos que muchas veces desalientan a quienes se acercan por primera vez a estas poblaciones): negativas, ocultamiento, temores fundados e infundados, amenazas directas o indirectas, desconfianza, desconocimiento de los códigos y reglas, etc.

Por un lado, dado que en Argentina, la prostitución (entendida como explotación de terceros) está penalizada y mucho más severamente cuando se trata de “menores”, y también se penaliza la relación sexual de una persona adulta con “menores” aún si es consentida, ya que configura el delito de “corrupción” que no es excarcelable, tanto para quienes lucran con el sexo infantil o juvenil (proxenetas varios) como los “clientes” - en general personas adultas que tienen sexo con niños- incurren en delito. Es este carácter el que determina la clandestinidad de las prácticas que son objeto de esta investigación.

Por otro lado, niñas y niños o adolescentes, saben que ante extraños deben decir que son mayores, y por lo tanto mienten. Estas características marcaron sin duda la investigación, la actitud del equipo de investigación y plantearon interrogantes acerca de los límites entre una investigación sociológica y una investigación policial. También planteó cuestiones de tipo ético, y de responsabilidad frente a las situaciones que se encontraban para no victimizar a las/os niñas/os entrevistadas/os.

La cuestión que se planteaba era cómo. ¿Por dónde comenzar? ¿De qué modo localizar e identificar a niñas/os y jóvenes en prostitución? Una vez localizados ¿cómo acercarse?

La estrategia ensayada en la anterior etapa de esta investigación –de acceder a través de integrantes de organizaciones comunitarias, instituciones públicas y privadas que tuvieran contacto con la población que nos interesaba contactar- fue infructuosa. En primer lugar porque los casos que llegan a esas instancias son relativamente escasos con relación al número real y no siempre representativos de la realidad de la prostitución infantil y adolescente en todas sus dimensiones; en segundo lugar por la actitud de reticencia de los integrantes de esas instituciones a permitir el contacto directo, ya que significaba  una intromisión de personas ajenas a las instituciones –y por lo tanto no confiables- y a una intromisión que, entendían, podía ser perjudicial para niñas/os o jóvenes. Estas reticencias fueron implícitas y nunca dichas abiertamente. Pero en la práctica uno u otro pretexto sirvieron para que no se concretara ninguna entrevista por esta vía.

El carácter de circuitos cerrados, de subcultura, de códigos, en muchos casos mafiosos, que rigen las relaciones en el mundo prostibulario;  los espacios clandestinos, protegidos por redes de poder, la interrelación entre prostitución y droga, y otros tráficos, las formas de dependencia afectiva y de sometimiento y presión de quienes están bajo el control de organizaciones, o en relaciones de prostitución, - existan o no explícitamente proxenetas- constituyeron obstáculos en el proceso de investigación. Al mismo tiempo se planteaban otras cuestiones - como la necesidad y/o el deseo de “intervenir” frente a situaciones “poco” tolerables o directamente intolerables,  para integrantes del equipo de investigación, cuestiones éticas y sentimientos de responsabilidad frente a las realidades con las que se estaba en contacto, situaciones todas, no siempre fáciles de enfrentar.

Sin dejar de lado esto, que fue motivo de reflexión, la decisión fue encuadrar la investigación en los límites de una “investigación sociológica”, estableciendo como prioridad de esta etapa del trabajo y obtener la mayor cantidad de información posible.

Luego de 4 meses de trabajo de campo, tiempo limitado y escaso para un trabajo de como el planteado, se logró reunir un corpus que si bien lejos de ser exhaustivo, permite dar cuenta de aspectos cruciales de la problemática. En los Informes Regionales se incluyeron ampliamente observaciones y descripciones que permiten a los lectores tener una apreciación cualitativa de las realidades de la vida de niñas, niños y adolescentes en prostitución que son el fundamento de los hallazgos y conclusiones.

 

 

CONCEPTOS [2]

La definición de explotación sexual comercial que se utilizó en esta investigación es la que sigue:

Todo tipo de actividad en que una persona usa  el cuerpo de un niño o adolescente para sacar ventaja o provecho de carácter sexual, sobre la base de una relación de poder, ya fuera a cambio del pago en dinero o especies, con o sin intermediación, es decir haya o no alguna forma de proxenetismo .

Quedan fuera de este estudio las distintas formas la explotación sexual sin retribución alguna, es decir, las distintas formas de “abuso sexual”; es decir, uso del cuerpo (de niñas/os y adolescentes) por parte de adultos, en el que el beneficio del adulto es su satisfacción sexual.

 

 

EL INFORME

 

El informe se divide en dos partes. La primera, luego de una breve presentación de la investigación (capitulo II) en el que se describen las localizaciones, los tiempos, y el corpus, presenta en el capítulo III, los principales hallazgos de la investigación. El capitulo siguiente, el IV, es de propuestas para la elaboración de políticas y estrategias de intervención.

La parte 2 se abre con los datos acerca de la presencia de niñas y niños prostituidos, en todas las regiones en las que se hizo la investigación. Los capítulos siguientes describen las modalidades, la importancia y las características del reclutamiento, el modus operandi de los empresarios así como los procesos sociales y contextos que promueven la prostitución, los mecanismos de ocultamiento como los procesos de adaptación de las niñas/os prostituidos a esa condición.

El capítulo XII presenta un estudio de caso. El XIII describe las respuestas institucionales. El XIV la metodología. Finalmente se incluye un capítulo con el marco legal actual.


 

[1] Esta conferencia fue convocada con el nombre Saliendo de las sombras. Cumbre internacional sobre explotación infantil y juvenil, Victoria, Canadá. Marzo de 1998.

[2] Este punto ha sido extensamente tratado en el Informe “La explotación sexual de niñas, niños y adolescentes en la ciudad de Buenos Aire, Junio 1998.