INQUISICION DEL PROCESO DE CENSURA EN LA ACTUALIDAD

 

Autor: Jorge Horacio Raices Montero 

E-mail: raices_montero@ciudad.com.ar

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El Licenciado Jorge Horacio Raíces Montero estudió Antropología en Perú y México. Licenciatura en Psicología en la Universidad de Belgrano de Argentina. Se especializó en Estadística Aplicada a la Psicología, Metodología de Investigación, Epistemología, Sexología y Psicología Clínica. Desde su elección psicoanalítica incurrió en el atrevimiento de investigar en todas las disciplinas que en ese momento de denominaban "alternativas".


Aparentemente, para alivio de muchos y preocupación de Otros, la censura ha muerto. En realidad, nuestra actualidad, es una de las épocas de mayor censura. No toma la torpe forma de una indubitable presencia, ni la contundencia de una fan­tástica entrada en escena. Recorre los más sutiles caminos entre bastidores en lo no dicho en el decir, en los vericue­tos del pensamiento abstracto, en la sutileza del canto de las sirenas, en el discurso político. En otros momentos todos conocíamos al censor, por su forma de moverse, por sus acti­tudes, por su vestimenta y por su impotencia revestida de ne­gra o verde oliva aliviadora omnipotencia. Sabíamos lo que se estaba censurando,  no solamente la información que no lle­gaba, también la formación que se nos negaba. Eso es historia de la histeria. Hoy está todo perfeccionado, de la histeria pasamos a la psicopatía. Hemos avanzado. Ya no somos aquel país jardín de infantes, hoy simplemente se nos trata como integrantes del Borda o del Moyano, donde no mueren 42 per­sonas de hambre, sino "sólo" 36 de "diferentes enfermedades".

Existen varios tipos de aplicación de la censura: la im­puesta por personas e instituciones que "a menudo" no se dan cuenta de la imposición y el público en general tampoco; la orquestada sutilmente y respaldada a través de cuidadosos es­tudios por la psiquiatría. Campañas que no toman la tan men­tada aplicación de mensajes subliminales son aún más peli­grosas, dirigiéndose a estructuras mucho más profundas; una función eminentemente cosmovisional que conlleva una ide­ología y por ende una metodología de aplicación. Por el con­trario, el observador casual, tiene la impresión que puede escuchar de todo, acceder a cualquier tema escrito e infor­marse de cuanta versión desee de una problemática en particu­lar. Aparecen así, los medios de comunicación masivos, "pre­ocupados" por las grandes preguntas. Es más, lo que se ve y se escucha, se ha convertido en algo notablemente explícito aparentemente, que a veces incluye hasta tratamiento muy favorables de la gamada actividad y temáticas sexuales, políti­cas o ideológicas de extramuros.

            Se siguen ejerciendo un control muy considerable sobre el flujo de la información sexual, política o ideológica, tan represiva pero menos torpe como lo fue en su tiempo la gaz­moñería declarada. Dicho control, tiende a "proteger" y a "justificar" las costumbres del tipo medio, no mediante la negación de las variaciones, ni siquiera condenándolas, sino situándolas aparte, de tal manera que se mantengan a una dis­tancia protectora y confortable entre los Otros y nosotros, los que pasamos, según el común de las gentes, por construir la corriente principal de la sociedad.

Los productores de un programa, los editores de una pub­licación pueden estar actuando eficientemente al determinar lo que será o no digerible por sus lectores y lo que es político o no publicar. Pero se alejan cada vez más de la ex­celencia en función de la eficiencia y no me sorprende como investigador en sexualidad humana, que el cuadro total de los medios de comunicación sean la pura expresión de una pálida y convencional versión de la realidad sexual. De hecho, en el mismo sentido, el cuadro es mucho peor, pues a pesar de la amplia difusión de información popularizada sobre el sexo, la disparidad entre lo que saben los profesionales e investi­gadores en la actualidad y lo que conoce el público, nunca ha sido tan grande como el momento actual. A tal punto conduce la preocupación, que una pequeña mirada nos induce a señalar que los autores y editores de temas, bien elijan elevarse a lo sensacional o adecuarse a la conformidad, tienen poca lealtad, no ya a lo último en investigación, sino a la infor­mación básica.

            Tinta y palabras despiertan los temas tabú. A diestra mucho más a que a siniestra, se ven avezados "especialistas" con sus cortes de acólitos. Legendarios charlatanes que in­ducen a no hacer aquello que presurosamente practican o im­placablemente desean. A veces sienten la necesidad de defender la iglesia, el hogar, la sociedad en general, o sus propios patios traseros. Hay unos pocos, los más vociferantes, que casi siempre quieren aplastar al monstruo desde afuera y en el Otro, no entendiendo que sería mucho más sencillo pero aún más doloroso aceptarlo den­tro. Muchos otros se sienten satisfechos al defender las bue­nas costumbres, votando decisivamente a favor de las medias normas o normas medias. Pero a pesar de la fuerza de aquellos intereses morales, pocas reacciones públicas contra la sexu­alidad, son espontáneas. La mayor parte están arregladas o manejadas por personas o grupos que pocas veces tienen algún tipo de preocupación por asuntos tabúes, pero que han puesto sus miras en diversos tiempos de ganancias políticas. Los medios de comunicación han mantenido estas actitudes y toda esta manera de ver determinados temas. Rígidos códigos en correspondencia a la práctica de los individuos que la con­forman. La falta de interés que se nota en las investiga­ciones periodísticas y la superficialidad, es directamente proporcional a la falta de interés e indagación que el inves­tigador ha efectuado en su vida privada. Las pretensiones morales no armonizan con las motivaciones fuertes y persis­tentes. El respetar metas alcanzables y trabajar por ellas, disuelve casi de inmediato la represión, permitiendo casi siempre,  pequeños o grandes éxitos. Debemos ser beneficiar­ios de aceptar las diferencias, no sólo entendiéndolas, com­prendiéndolas y tolerándolas, sino encontrando denominadores comunes con nosotros mismos, así alcanzaremos una ética supe­rior y escapar a la tiranía de subir al camión (R.Rada) de la conformidad.

La moral otorga lealtad a las normas sociales y hábitos de pensamiento. Estos son esencialmente locales y varían de un lado a otro, convirtiéndose en un centro de contradic­ciones en la mayor parte de las comparaciones entre culturas. La ética y la estética, en cambio suele ser leal a la bondad y el bien obrar. Apenas varían de una sociedad a otra.

Casi todos podemos observar que los descubrimientos de los investigadores sexológicos están en oposición neta con los puntos de vista del dogma, tanto religiosos como psiquiátricos. Siguiendo a Foucault diríamos que la psiquia­tría arrastra desde hace tiempo su mala conciencia, no ob­stante todavía el dogma religioso se rasga sus vestiduras ha­ciendo explícitamente apología del delito a través de declaraciones como la del triste Lombardero que "decretó" públicamente la pena de muerte para los homosexuales. O la del príncipe de las tinieblas Carrasco cuando declaró que la referida orientación sexual, era una desviación de la natu­raleza, grosera y estúpida. La mayoría de los medios de comu­nicación en general y la prensa en particular siguen tratando el tema de la homosexualidad confundiéndola con inversión, travestido u otras entidades con peso propio. Salvo algunas aproximaciones serias como la temática de los padres Gays publicada por "El Porteño" señalando una realidad, hará falta retroceder hasta la época más oscura de la Edad Media para poder encontrar una sociedad seudo religiosa que fuera tan activamente intransigente contra las variaciones sexuales como lo es la Argentina en la actualidad. Tengamos en cuenta que muchos clínicos y el público profano en general, con­tinúan considerando la mayor parte de las variaciones de la conducta sexual como lo hicieron los antiguos sacerdotes y rabinos. Las interpretaciones sobre la sexualidad en general de elevado carácter derogatorio, deben su éxito al esforzado esfuerzo que se prestan la moral, la ley, la religión y los puntos de vista psiquiátricos.

            Hoy, experimentaciones de laboratorio como las presen­tadas por LeVay (extensión ilícita), que demuestran su total falta de cientificidad, son objeto de una gran cobertura pe­riodística. Haciendo una analogía con Foucault diríamos que no es posible que el poder se ejerza sin el saber, es imposi­ble que el saber no engendre poder, pero quizás deberíamos enfatizar el poder del saber más que el saber del poder. Sólo dentro del contexto de la ideología popular se consideran sinónimos los términos de sexualidad y heterosexualidad. Hay mil formas de expresar la sexualidad y muchos se angustian por las dos o tres que conocen, la pregunta se impone: ¿como conocerán las 997 ú 998 restantes formas? ¿Porqué no se real­iza un estudio periodístico sobre la sexu­alidad y los psi­coterapeutas? A menos que consideremos que los agentes de salud mental estamos indemnes a la problemática referida. Tener uno o varios títulos, nunca es garantía de idoneidad profe­sional, menos aún como certificado de salud mental. 

¿Porqué se asocia inversión con homosexualidad? ¿Cuál es el valor de la fidelidad en la sexualidad? ¿Es "natural" una relación monogámica? ¿Sexualidad y política? ¿Tiene cor­relación el transformismo con el travestido? ¿Porqué los índices de cam­bio de parejas aumenta en las personas de ter­cera y cuarta edad? Algunas sorpresas: existen, siguiendo a C.A.Tripp, muchos varones afemina­dos y mujeres masculinizadas, que son originariamente, cuando no de forma plena, heterosexuales. Quizás debamos buscar las respuestas en el estereotipo social actual. Existen muchos varones y mujeres exclusivamente homosexuales que nunca in­vierten el papel del género que de ellos se espera, tanto en sus relaciones sexuales como  sociales, de forma que resulta reconocer a la inversión como una entidad establecida por derecho propio, como una conducta que puede observarse con frecuencia coincidiendo con relaciones  heterosexuales, homo, bisexuales, etc. Otro hecho bastante conocido por los inves­tigadores sexuales, pero "ignorado" por la prensa, es que no pocos travestis son exclusivamente heterosexuales. Además, a la gente común en general y al periodismo en particular,  le cuesta reconocer a la mujer trasvestida, negándole nueva­mente, la posibilidad de la diferencia. De hecho, el estudio de Wardell Pomery, demostró que la homosexualidad es incluso menos predominante entre los travestis que entre la población general. (Pomery X.B., The diagnosis and treatment of transvestites and trans­sexuals. Journal of Sex. & Therapy. Vol.l No.3).

            Los "estudios" periodísticos actuales sobre sexualidad, se basan en datos del decimonónico, coincidiendo plenamente con una tendencia, desde el punto de vista epistemológico, en el resurgimiento del positivismo. Un neopositivismo que coin­cide con las tendencias ideológicas en Europa: el neofas­cismo, la intolerancia y el resentimiento. Se sigue mante­niendo la relación dicotómica sexualidad-genitalidad, madre-puta, etc. Las sociedades que deciden suprimir de forma ac­tiva la sexualidad como placer, suelen imponer la censura me­diante dogmas basados en moralidad, moralina, que la mismo tiempo, dificultan las actividades  "aceptables", en un grado mucho mayor de los que podrían hacerlo sus peores enemigos.

En Argentina existe poca correlación entre las primeras elecciones sexuales y lo que las personas acabarán pre­firiendo, de la misma manera existe una correlación desigual entre lo que la gente se informa en los medios de comuni­cación y lo que sucede en realidad. Se investiga sobre lesbianismo en forma superficial, salvo honrosas excepciones que confirmarían la regla, más no se investiga en absoluto el re­sultado de programas "para la mujer", que resultan, desde la psicología, una muestra muy variada de las más diversas pa­tologías, mezcladas con primorosos modelos y lemon pie. Numerosas evidencias sugieren que ambos sexos han conspirado constantemente para asegurar la supremacía de los varones y la sumisión de las mujeres, en esta problemática no surgen variantes.  Los varones tenemos un crédito, somos menos ap­tos, y nos encontramos mucho menos inclinados a una contienda con una mujer decidida, que con un hombre que obstaculiza nuestra intenciones.

Otro de los temas forcluídos para el periodismo: el de las relaciones múltiples. Se las sanciona, se las compadece, más no se dice nada de ellas. La relaciones múltiples son mantenidas a menudo por bar­reras convencionales, las inhibiciones morales de una persona o la mera lectura del entorno de su vida limitan las oportu­nidades. Muchos son los que estarían abiertos a una gran var­iedad de contactos si se dieran cuenta de las oportunidades existentes. La búsqueda de la pareja adecuada y de una relación importante, es con frecuencia, base de motivación de las relaciones múltiples. Las relaciones múltiples también incluyen sorpren­dentes elementos afectivos. Incluso los contactos pasajeros entre personas que se buscan en los baños o en otras situa­ciones impersonales, contienen elementos emocionales que es­tán más allá de la genitalidad. Los contacto de esta manera son el sustituto fantástico del compañero/a  ideal. No obs­tante, en momentos menos especiales, el afecto se desarrolla también como un subproducto de la actividad sexual. Este afecto no siempre es bien aceptado, pues muchas mujeres y varones sienten a posteriori la necesidad de engañar el afecto que sintieron durante el breve encuentro. Aproximada­mente el cincuenta por ciento (en las últimas investigaciones)de las relaciones continuadas, se iniciaron con contactos que en un principio no fueron sino breves encuentros. Un contacto rápido e impersonal puede estar totalmente polarizado alrede­dor de un tema genital, y con todo, su estrechez puede estar dirigida a igualar un desequilibrio existente en la vida de una persona. Quizás se utilice ese contacto para volver a ex­perimentar algo del interés y desafío que ha comenzado a escasear en una relación continuada que se sigue manteniendo y se desea mantener. El deseo de una persona de preservar una fidelidad emocional a un compañero/a permanente es a menudo su mayor motivo para que otro compañero/a  permanezca en el anonimato. De todas maneras, cuando pensamos en las relaciones múltiples, generalmente pensamos en el varón. Es así? Se com­prenderá y entenderá que no se puede clasificar ni gener­alizar, incluso el contacto más pasajero e impersonal puede ser profundamente superficial o constituir un aspecto muy elaborado en la vida de una persona, entonces nadie sino él o ella, pueden determinar su valor y significado.

Se ha estudiado el orgasmo de la mujer desde todos los rincones de la cocina, terminado por imponer a la pobre víc­tima las "necesidades" de determinado tipo de expresión. To­davía no se ha presentado un trabajo periodístico en los medios masivos de comunicación sobre esta cuestión. 

            En las discusiones entre sexólogos se ha sugerido a menudo que una primera relación obtiene parte de su tenacidad y poder de cautivación de la dependencia juvenil y de la impresionabili­dad del compañero/a joven. Recuerdan los numerosos casos en que una relación sexual duradera empieza con un adolescente inexperto/a enamorado/a de un compañero/a de más edad. Pero a la vista de muchos otros casos en que la persona inexperta es el de más edad y la más desesperadamente apegada a la relación, es evidente que la impresionabilidad y dependencia emocional son menos atribuibles a la edad de una persona que a la novedad y cualidades reveladoras de su primera experi­encia.

            En el deseo de obtener el apoyo público, los políticos acostumbran a recurrir al sensacionalismo siguiendo la corri­ente de la "reforma moral". Un senador, un diputado; un in­tendente, un jefe de policía, pueden buscar las recompensas políticas que da la publicidad, una imagen, o el favor espe­cial de sus representados castigando severamente determinadas conductas sexuales. Hoy, todavía, la policía sigue, desapercibidamente "pidiendo documentos" a personas que están muy lejos de ser sospechosas de cometer delitos. Pequeños e impo­tentes gallinas de riñas, siguen escudando en una credencial, sus apetencias sexuales y sus impotencias sociales. Tanto la mujer sola, la persona homosexual, o alguien no vestido "ade­cuadamente", son un blanco tentador, especialmente en los primeros estadíos de una campaña de "limpieza", antes que los riesgos que conlleva el perseguirla se hayan hecho evidentes.

            Por supuesto, las campañas de represión, que no son jus­tamente tema en los medios masivos de comunicación, están llenas de peligros políticos. En las redadas de determinados clubs nocturnos, por ejemplo, pueden ser detenidos los amigos o parientes de gente importante o incluso ellos mismos. Entonces, es siempre preferible detonar un elemento explosivo, según ellos, que realizar las habituales rutinas, según el caso. Hasta la recogida de información preparatoria es posible que acarree problemas. Resulta bastante sencillo man­tener bajo vigilancia a alguno sin importancia, pero éste puede llevar a la policía,  directamente hasta el hijo del juez, o hasta el juez mismo.

            Dentro del sistema policíaco, militar o sacerdotal, la variedad sexual está ampliamente demostrada por serias es­tadísticas y estudios. La psicología de la antisexualidad de estas entidades suele ser muy compleja. Aunque a veces se sienten motivados por un simple deseo de proteger a los de su propia posición, es más frecuente, dice Tripp, que se con­struya una complicada moralidad según la cual justifique sus preferencias, mediante el ataque público a las variaciones de su propia actividad, y pueden hacerlo pensando que mantienen cierta honestidad. El sacerdote que ha mantenido desde hace mucho tiempo una única y continuada relación homosexual, puede unirse a otros para perseguir otras formas diferentes de homosexualidad, o una diputada que se sienta atraída por mujeres adultas, puede perseguir con energía a las que "con­tribuyan a la delincuencia de las menores".

            De la misma manera, un periodista, que hoy puede acceder a publicar lo que ayer no podía, quizás considere "inconve­niente" tratar determinados temas de determinada manera, no solamente por que podría alterar algunas estructuras, sino porque seguramente alterarían las rígidas estructuras de su propia sexualidad.   

Párrafos censurados directa o indirectamente en diferentes publicaciones de  Buenos Aires, Argentina:

1          "Los investigadores sexológicos generalmente están en oposición con los puntos de vista "derechistas" del dogma religioso, encontrándose casi igualados por la incomprensión con que son vistos por la postura "izquierdista" del dogma comunista. Recordemos la Edad Media para poder encontrar una sociedad religiosa que fuera tan activamente intransigente contra las variaciones sexuales como lo son los países comunistas en la actualidad"

2          "La inmensa mayoría de las regulaciones sexuales de nuestra sociedad se han establecido sin ninguna referencia a necesidades prácticas. Son producto de la filosofía religiosa y de diversos valores espirituales que se colocaron en oposición a los "pecados de la carne". A los ojos de la iglesia, se comete pecado cuando se "derrama simiente", el masturbarse, en contactos bucogenitales, coito anal, por ejemplo. Los tribunales civiles han asimilado estas regulaciones y con frecuencia se dedican a la aplicación literal de la ley. Nunca se ha asegurado que las actividades privadas y la expresión sexual como goce, dañen a las personas, a la propiedad. Existen hoy día, clasificaciones como crímenes contra natura, anormalidades, perversiones de las intenciones de la naturaleza, como si se originaran de una fuente distinta a la propia naturaleza de la que proceden. En la actualidad, muchas costumbres sexuales, han sido estructuradas y elaboradas por varones que creían, que una vida en celibato y abstinencia, o en el ascetismo, era moralmente superior a otra en la que se manifestara cualquier tipo de expresión sexual. La excitación sexual se asociaba con el pecado, incluso durante el sueño, o en la imaginación. Denominaciones como: vulgar, indecente, o vida relajada, reflejan actitudes que continúan animando la filosofía antisexual"

3            "Nuestras costumbre y leyes sexuales proceden de los códigos judíos más antiguos, tomados previamente de ideas más antiguas aún, de los Hititas, caldeos y egipcios. Aunque las leyes sexuales estaban básicamente subrayadas en el Antiguo Testamento, fueron adquiriendo la mayor parte de su carácter altamente restrictivo y punitivo, de los argumentos morales que se fueron desarrollando en el Talmud. Así, muchas de nuestras costumbres deben su dirección a la historia judía y su dureza a las elaboraciones cristianas."

4          "En los tiempos de la edificación del Primer Templo, que terminó con el exilio de Babilonia, los judíos fueron imitando muchas de las tendencias sexuales de sus vecinos, incluyendo varias formas de culto sexual. Prostitución sagrada de varones y mujeres, (los donativos se entregaban en el templo como sacrificio absolutorio), la introducción de los jóvenes a las exaltaciones religioso-sexuales del orgasmo dentro del templo, contactos ceremoniales bucogenitales entre los sacerdotes y los fieles. Todavía hoy, en determinadas ceremonias ortodoxas de circuncisión, incluyen un beso ritual en el corte recién hecho en el pene".

5          "Dentro de un período de cincuenta años, durante e inmediatamente después de la cautividad de Babilonia, las facciones hebreas conservadoras que mantenían el poder, empezaron a formular de nuevo, poniendo gran énfasis, una filosofía extremadamente ascética. Razones por supuesto políticas y psicológicas. Los jefes se hicieron extremadamente antisexuales y categóricos en sus argumentos. Se establecieron un gran número de condenaciones y clasificaciones: fueron calificados multitud de actos como impíos y pecaminosos, con prohibiciones adicionales relacionadas en particular con animales, alimentos y contra las relaciones sexuales con personas de una determinada clase social.  La mayoría de las actividades sexuales se consideraron contrarias a la voluntad de dios, y se hicieron esfuerzos específicos para identificar los actos prohibidos con los hábitos de los vecinos ahora despreciados. El único fin de la sexualidad, es la reproducción, se proclamó entonces. El resto de los usos se proclamaron contrarios a la naturaleza, a dios y al espíritu humano, práctica propia de paganos, de los enemigos y de la carne".

6            "Muchos clínicos, continúan considerando la mayor parte de las variaciones de la conducta sexual, como lo hicieron los antiguos sacerdotes y rabinos. Las interpretaciones de la sexualidad de elevado carácter derogatorio, deben su consistencia al mutuo refuerzo que se prestan la moral, la ley y los puntos de vista psiquiátricos. En algunos libros de psiquiatría, todavía puede estudiarse, que diversos tipos de variaciones sexuales, se debe a la falta de determinadas hormonas. La idea que sustancias químicas definidas puedan tener algo que ver, presupone, por ejemplo, que las respuestas hetero y homosexuales son opuestas y difieren en algún punto fundamental. Sin embargo, un gran número de clínicos, a lo largo de años, se han dedicado a la realización de sus propias experiencias, mediante la administración de testosterona por ejemplo, tanto en sujetos afeminados como homosexuales. Los resultados se muestran idénticos como antes e informales, resulta perfectamente claro que las hormonas sexuales, juegan un papel importante en la potenciación de la sexualidad humana, pero no controlan la dirección en la expresión de la misma".

7          "En las relaciones sexuales. muchos varones se sentirían inferiores si se arriesgan, ante sus ojos o los de los demás, a invertir su papel dominante, aunque sólo fuera un momento. Las mujeres con frecuencia tienen unos sentimientos equivalentes, por lo que respecta al mantenimiento de su estereotipo. La creencia subyacente parece consistir en que la identidad sexual de una persona es menos estable y menos genuina si oscila, y en que la virilidad de un hombre, en especial, se pone en duda si abandona un papel dominante en un momento de inversión. Tales ideas se encuentran ampliamente en contradicción con las pruebas psicológicas que hoy se poseen".          

8          "Las sociedades que deciden suprimir de forma activa diferentes tipos de expresión sexual, mediante dogmas basados en moralidad, dificultan las actividades sexuales que permiten, apareciendo las más diversas patologías potenciadas. Más aún: aquellas sociedades que son más indulgentes hacia los diferentes tipos de expresión sexual, y la practican en mayor grado, ya sean tribus primitivas o civilizaciones avanzadas, son precisamente las que tienen una tasa más elevadas de nacimientos y los más serios problemas de superpoblación. Las culturas musulmanas del Norte de Africa, son los ejemplos mejor conocidos, aunque no sean los más extremados".

9          "Bajo el dominio del cristianismo, la fobia contra las mujeres adquirió gran empuje, llegando en el concilio de Macon, a fines del siglo sexto, a ponerse en duda si las mujeres eran seres humanos. Después de cuidadosa deliberación, y sólo por un margen muy estrecho, se decidió que probablemente eran humanas. Las mujeres no pueden penetrar en los tempos mayores de los hindúes, budistas, mahometanos, ni en la mayor parte de las restantes religiones. Un estatuto hindú proclama que cuando una imagen consagrada ha sido tocada por un perro, una mujer o cualquier bestia inferior, su santidad ha quedado anulada, debiendo ser purificada y vuelta a consagrar; las mujeres pueden adorar un ídolo, pero sólo si se encuentran alejadas de él".

10        "Para lapidar correctamente a la mujer, ha de enterrársela hasta el pecho. Se debe apedrearla con guijarros de tamaño mediano, hasta cubrirla totalmente. No conviene que las rocas sean tan grandes que puedan matarla de una sola pedrada, ni tan pequeñas que no se las considere verdaderas piedras.....(código Penal Iraní actual)".

11        "El coito prematrimonial, ha llegado a ser una costumbre muy generalizada, hasta el punto que una mujer adulta virgen sea una especie llamada a desaparecer. Las revistas "dedicadas a la mujer" animan ahora a las esposas, para que superen sus inhibiciones. Es decir, cambiamos algo, para no cambiar nada. Se le indica como debe realizar "la fellatio", con su marido por supuesto, agradarle y sorprenderle. Implicando como se debe "ser mujer". No se informa de sus derechos avasallados, ni los que debe exigir y no posee. Sexo, más receta de helado de menta granizado. Quizás si empezáramos a mezclar ambos, empezaría a pensar mejor".

12        "A  pesar de la fuerza de los poderes de turno y otros intereses morales, pocas reacciones públicas contra las variaciones sexuales son espontáneas. La mayor parte están arregladas o manejadas por personas o facciones que pocas veces tienen algún tipo de preocupación por asuntos sexuales, pero que han puesto sus miras en diversos tipos de ganancias políticas".

13        "En general, las sugerencias aquí señaladas, no resultan amenazadoras a quienes se sienten completamente gratificados por su sexualidad, ni a quienes plantean con franqueza sus propios fallos. Pero para la gran masa de población, constreñida por los rigores de la convencionalidad y fuertemente investida de los símbolos, si no de la letra, de la ley moral, la mínima sugerencia de una sexualidad totalmente aceptable, no sólo es mala, sino repugnante. Tiemblan los patios traseros".

14            "Beneficiario es quién puede aceptar las enormes diferencias de los otros, no sólo tolerándolas, sino encontrando denominadores comunes consigo mismo: alcanza, indudablemente, una ética superior, y en tal proceso, escapa a la tiranía de ir en manada por propia conformidad".

 

Bibliografía:

 

RAICES MONTERO, Jorge Horacio

"Crisis familiar, adolescencia y drogadicción", Apuntes para una conferencia sobre sexualidad y D.H."

ED. UB - 1990/93

Bs.As.

Arg.

EPSTEIN

"Sex, Laws and Customs in Judaism"

1985

New York

EEUU

KINSEY Y OTROS

"Concepts of normality and abnormality en Sexual B."

 


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