Proyecto  Prevención Primaria y Secundaria en Vih-Sida

 

Autores: Lic. Barzani, Carlos; Lic. Domínguez, Irupé; Lic. Gianni, Cecilia; Lic.Kuperman, Verónica, Lic. Lago, Nicolás.

 

LA DIMENSIÓN SOCIAL DEL Vih-Sida: De la categoría de riesgo a la noción de vulnerabilidad

 

            La aparición del Sida como síndrome en la década del 80’, ha estado atravesada por procesos de estigmatización.

En su definición, el Vih-Sida  no sólo encontró su punto de anclaje, desde un primer momento, "en estigmatizaciones previamente construidas" (Horton y Aggleton, 1989) tales como "homosexualidad, promiscuidad, sexualidad, drogadicción", sino que en su desarrollo  las acentuó y resignificó.

Dado que la noción de riesgo ha sido central en la construcción del Vih-Sida (en particular vinculada a los procesos de estigmatización), creemos que resulta necesario realizar algunas consideraciones con respecto a las constantes reformulaciones que ha  sufrido dicha categoría.

En términos generales, la noción de riesgo refiere a la probabilidad de que se produzca un hecho o daño a la salud.

En términos epidemiológicos, riesgo es una medida, un factor de riesgo es toda característica o circunstancia puntual detectable en una persona o grupos, asociada a una probabilidad incrementada de experimentar un daño a la salud. Queda implícita la idea de que la probabilidad de consecuencias adversas aumenta por la presencia de una o más características o factores.

No obstante la clasificación y categorización de factores de riesgo, involucra además de los conocimientos técnicos del problema, valoraciones político-ideológicas determinadas por el orden de una estructura sociopolítica y socioeconómica específica, variable históricamente.

Consideramos pertinente traer a colación el siguiente análisis realizado por S. Watney

"El Sida se ha asociado de modo predominante con cierta supuesta "esencia" de los grupos sociales en los que apareció primero. En consecuencia  la noción de grupo de alto riesgo (...) que funciona como encarnación de "el portador de Sida" (...) operó sugiriendo que ciertos grupos sociales pueden constituir un riesgo para los demás ”. ( el subrayado es nuestro) (Watney, 1989, p g 21)

Algunos divulgadores han preferido pensar en términos de comportamientos de alto riesgo, y este término ciertamente vuelve a enfatizar modos de transmisión.

 En este sentido el enfoque de riesgo continúa asociado a las conductas  practicadas por determinados individuos que transgreden el sistema normativo. 

La noción de riesgo y la elaboración de grados de desviación de la norma convierte a las personas en individuos con perfiles de riesgo. El individuo saludable se ha convertido de este modo en una persona potencialmente enferma.

Las "desviaciones" asumen sentido en función de las conductas que se consideran diferentes, extrañas. Por lo tanto lo que se considera desviación tiene que ver con el significado social del comportamiento, más que con el comportamiento en sí, y fundamentalmente la desviación se encuentra justificada por la distancia respecto a un criterio de normalidad variable, cultural e históricamente determinado. 

La noción de riesgo entonces, denota la condición de "peligrosidad" para la reproducción social de determinados sujetos, quienes son considerados una amenaza de contagio, razón por la cual es necesario identificarlos y aislarlos del sistema.

 

 

            El Vih-Sida no es vivido de igual manera por todas las personas que están directamente afectadas: éstas plantean diferentes respuestas y concepciones según las experiencias vividas, la clase social, el grupo de pertenencia, el nivel de formación /educación, el género, el acceso a información y a los últimos  tratamientos de drogas combinadas. Lo recién expuesto condiciona formas concretas de enfermar/morir y generan  saberes específicos para enfrentar esos padecimientos. Estas variables que van  configurando las distintas trayectorias de vida de los sujetos determinan una vulnerabilidad diferencial frente al  Vih-Sida y sus efectos.

 

FUNDAMENTACIÓN DEL PROYECTO: Proceso de salud-enfermedad-atención en Vih-Sida.

 

Al pensar este proyecto partimos de una concepción del proceso salud - enfermedad - atención entendido como proceso histórico, dinámico, en el que intervienen distintos actores sociales con diferentes niveles de responsabilidad: profesionales de la salud, consultantes, familiares, instituciones del sector salud y otros.

El  proceso salud - enfermedad - atención no sólo es emergente de las condiciones de vida y trabajo en una sociedad dada sino que es objeto de construcción de saberes y prácticas de los conjuntos sociales, incluidos los especialistas, que posibilitan su definición, su reconocimiento, así como las formas organizadas de atención.

Pensamos la salud como “la capacidad del ser humano de enfrentar los conflictos..., no es el conflicto lo que define la patología sino el bloqueo de los mismos y la imposibilidad de resolverlos...”. Coincidimos con una conceptualización dinámica con eje en las potencialidades de los sujetos. Así el protagonismo de los “pacientes” es una condición necesaria para enfrentar la enfermedad y sus efectos.

Luis Weinstein (1980) define a la salud como el conjunto integrado de capacidades biopsicosociales de individuos o grupos. “La salud constituida por múltiples dimensiones: capacidad vital, capacidad de goce, comunicación, creatividad, autocrítica, crítica, solidaridad, capacidades prospectivas, capacidades integrativas, etc”.

Reconocemos la salud - enfermedadcomo momentos de un mismo proceso en el que la atención se inscribe no sólo como instancia curativa de tratamiento, sino que implica un conjunto de dimensiones que generalmente permanecen ocultas desde la mirada médica-biologista.

La atención médica, con función centralmente curativa, se ha configurado históricamente como la principal instancia mediadora entre la enfermedad y la salud en virtud de la construcción de hegemonía del paradigma médico - científico .

 

En el marco de un cuestionamiento profundo al paradigma médico - científico, el cual conceptualiza la enfermedad como fenómeno biológico individual, consideramos necesario elaborar dispositivos y desarrollar acciones que recuperen  el carácter histórico-social del mismo.

A menudo se escuchan recomendaciones acerca de la mejor manera de atender a los “pacientes”, se piensa en  la necesidad de un abordaje interdisciplinario, en  la contención  tanto en la entrega del resultado del test y durante el tratamiento. Lo cierto es que, pese a la mejor voluntad de los profesionales que intervienen, la lógica de la atención cotidiana se caracteriza por estar acotada y no considerar al sujeto en sus múltiples dimensiones.

 

Dada la complejidad del Vih-Sida, en tanto problemática socialmente construida y médicamente determinada, consideramos necesario construir intervenciones acordes a la singularidad de cada sujeto y a la particular situación problema que se encuentre atravesando, teniendo en cuenta el contexto sociocultural en que se inscribe.

Es desde esta perspectiva conceptual que realizamos, durante el año 1999, un diagnóstico en los consultorios de infectología del hospital, relevando la importancia de establecer una línea de acción que aborde la problemática del Vih-Sida en forma integral desde un enfoque interdisciplinario.

 

Al plantear los lineamientos del proyecto de prevención primaria y secundaria en Vih-Sida, definimos y consensuamos una conceptualización de prevención adecuada al marco metodológico del mismo. En este sentido, pensamos la noción de prevención como la posibilidad de implementar proyectos que se traduzcan en participación real, permitiendo la apertura de espacios de información, reflexión y sostén y la constitución de redes sociales con capacidades de recepción y respuesta[1] .

El propósito de este proyecto es abrir una instancia interdisciplinaria de atención diferencial y específica, en el marco del proceso de atención en el Vih-Sida, para personas que concurran al Hospital Gral. de Agudos Dr. E. Tornú. 

Tiene como objetivo ofrecer un conjunto de servicios integrales de salud (promoción, prevención y asistencia) dirigido a personas que viven con el virus y a aquellas que desean realizarse el test de Elisa, habilitando espacios de información, reflexión y contención en forma individual y grupal. 

El mismo se articula en tres líneas: encuentros grupales, espacio de counselling y  espacio de atención pre y postest.

 

LA INTERDISCIPLINA COMO ESTRATEGIA DE ABORDAJE E INTERVENCIÓN

 

“La interdisciplina nace, para ser exactos, de la incontrolable indisciplina de los problemas ... de la dificultad de encasillarlos. Los problemas no se presentan como objetos, sino como demandas complejas y difusas que dan lugar a prácticas sociales inverdas de contradicciones e imbricadas con cuerpos conceptuales diversos”. (STOLKINER, A. ; 1987) 

           

La orientación interdisciplinaria parte de una concepción constructivista de la realidad “...siendo esta considerada como una totalidad estructurada pero a la vez estructurante. Desde esta visión, la interdisciplina reconoce que la realidad no es algo obvio, unívoco y simple que se puede comprender fácilmente, sino que es contradictoria (...) la interdisciplina se basa en la complejidad y unidad de la realidad...”  (ELICHIRY, N. ; 1987) .

Una aproximación interdisciplinaria incluye la mirada desde la especificidad de cada disciplina a través de intercambios disciplinarios, que producen enriquecimiento mutuo y transformación. “Estos intercambios implican además interacción, cooperación y circularidad entre las distintas disciplinas a través de la reciprocidad entre las áreas (...) En este sentido deben estructurarse coordinadamente la pluralidad de dimensiones implicadas en la unidad de la situación problema” (ELICHIRY, N. ; 1987).

            Hay intereses comunes que convocan a un equipo en torno a un proyecto, que los ubica en un escenario y los hace jugar un juego, en el que cada uno asume un papel variado y variante en relación a sus objetivos. Y es desde la especificidad de cada disciplina diferenciada, al tiempo que articulada  en el equipo de trabajo, que se conceptualiza no sólo el abordaje de la problemática sino también la definición del tipo y modo de intervención en las distintas instancias del proyecto.

A su vez, resulta fundamental un espacio de supervisión e integración reflexiva del equipo. Los distintos profesionales reorganizan allí su perspectiva unidimensional en un proceso de descentración de la propia lectura, que permite comprender los problemas planteados por la perspectiva disciplinar desde la confrontación con otros paradigmas de abordaje.

Estos momentos de discusión, confrontación, asociación, replanteos y consensos caracterizan al proceso de trabajo interdisciplinario, que se va configurando en un terreno de tensiones, negociaciones y transacciones.  

En la convergencia interdisciplinaria la mirada se abre a la diversidad, guiada desde la singularidad de cada profesional y la preocupación compartida. En ese espacio se discute acerca de los marcos referenciales teóricos, los objetivos y estrategias terapéuticas, metodologías y técnicas, transferencias y contratransferencias de los consultantes, del equipo y la institución.

Permitiendo de este modo, un trabajo que integrando estas dimensiones refiera a la singularidad y complejidad de cada sujeto consultante y sus padecimientos.

 

PREVENCIÓN PRIMARIA Y SECUNDARIA

 

            En lo que hace a la Prevención , muchos son los marcos teóricos que la definen y desde los que se trabaja.

Si bien la prevención puede caracterizarse como primaria, secundaria y terciaria, en este proyecto focalizamos en las dos primeras dado su alcance y metodología.

La prevención primaria apunta a anticipar el daño, es decir su no ocurrencia, tendiendo a mejorar las condiciones de salud; la secundaria tiene por objeto reducir los daños ya existentes evitando que conduzcan a consecuencias físicas, psicológicas y/o sociales sobreagravadas.  

A su vez, la prevención puede ser entendida como específica -centrada en una problemática particular- e inespecífica -dirigida a favorecer actitudes de cuidado y el mejoramiento de las condiciones de vida-.

Ambas son dimensiones de la prevención, en la que lo inespecífico es el marco que sostiene y posibilita las intervenciones específicas.

El despliegue de este proyecto aborda la prevención en forma articulada con eje en la participación y el reconocimiento de los problemas por parte de los conjuntos sociales y sus posibles respuestas.

Las acciones preventivas se dirigen a facilitar procesos en los cuales se develan y enuncian conflictos. Los dispositivos de intervención generados desde esta conceptualización, favorecen acciones orientadas a la creación y apropiación de espacios que sirvan para la reflexión, redefinición, crítica y elaboración de propuestas en torno a la salud y sus determinaciones de acuerdo al contexto actual y a las posibilidades, necesidades e intereses de cada sujeto o conjunto social.

 

 

 

Las líneas del proyecto

 

1.      Encuentros Grupales para personas que viven con Vih-Sida

 

      Este espacio tiene por objetivos: Ofrecer un espacio para compartir experiencias acerca de la enfermedad, los miedos, angustias, mitos que circulan en torno al Vih-Sida; favorecer el intercambio de información, creando las condiciones para elaborar, reelaborar, transferir y producir conocimientos, cuestionando ideas, creencias, valores, posibilitando el reposicionamiento subjetivo; propiciar la conformación de vínculos y redes sociales, fortaleciendo las preexistentes; promover estrategias de cuidado y autocuidado, así como también  una decisión informada  acerca sobre el momento más adecuado para el comienzo de los tratamientos.

 

         El grupo es el lugar por excelencia donde operan las inscripciones sociales e históricas que ponen en evidencia las significaciones imaginarias sociales de una comunidad determinada.

Todo grupo humano es un campo de aprendizaje y experiencia vivencial, que puede facilitar la posibilidad de desarrollar y promover potencialidades personales y colectivas. El trabajo en grupo favorece el registro de la diversidad de emociones y pensamientos, estimulando la investigación y reflexión personal ,  constituyéndose en un espacio de gran potencialidad para la puesta en palabra de miedos, angustias, mitos, dificultades, aprendizajes y otros aspectos personales y sociales vinculados a la salud.

Consideramos a la participación en espacios colectivos como un recurso de salud que tiende a restituir los lazos de solidaridad social y permite una posición activa frente a situaciones que de ser vividas en forma individual y pasiva potencian su carácter patologizante.

 

             Este espacio grupal se encuentra coordinado por profesionales, por lo tanto, la coordinación y co-coordinación implican roles diferenciales con respecto a los participantes del grupo. Estos roles no son móviles, es decir, sólo podrán ser desempeñados por los profesionales.

Durante los encuentros la coordinación debe abstenerse de emitir juicios valorativos, religiosos, morales, normativos, etc.  “... es decir deberá evitar dirigir la dinámica grupal en función de una ideología o ideal cualquiera y abstenerse de todo consejo. Podrá puntuar algún sentido, interrogar una rareza, resaltar sinsentidos, indicar una paradoja, mencionar alguna insistencia, señalar algo obvio. De esta forma, no será quien devele "la verdad" de lo que acontece en el grupo o a un integrante del mismo, dejando caer la imagen de "coordinador oráculo". Al puntuar sólo algunos sentidos que atraviesan el grupo evita el cierre, la obturación que toda evidencia de verdad produce, haciendo posible aperturas a nuevas producciones de sentido (...)Por lo pronto, no se necesita para coordinar un grupo estar dotado de una extraordinaria sensibilidad o ser capaz de prodigios tales como captar el lugar en donde cayó un alfiler. En el inicio coordinar es ocuparse de la propia apertura, porque la escucha tiene que abrirse en lo que se dice. Abrir la escucha es diferente que abrirse paso. El que se abre paso quita del medio lo que le estorba, aleja aquello que se le presenta como un obstáculo. Escuchar es lo contrario; dejarse incomodar, apartarse de lo esperado. Por eso antes de decir cualquier cosa, recuerdo que la mejor intervención es preguntar a alguien del grupo qué piensa” . (Percia M. ; 1997) .

 

Acordamos con lo señalado por Percia que el coordinador no es el poseedor de una verdad oculta, sino alguien provocador-disparador, soporte de la multiplicación reflexiva del acontecer grupal —entendiendo a éste como proceso, producto y productor de subjetividades—. En este movimiento que implica correrse del lugar del saber, buscará aquella posición que facilite la capacidad reflexiva y creativa singular-colectiva, un viraje hacia otra conexión de cada uno con su propio discurso.

Asimismo, el trabajo del coordinador se caracteriza por dar lugar a la creación de nuevos saberes y problematizar los existentes, buscando deconstruir los mitos y  prejuicios presentes en los distintos discursos. Para esto, en los encuentros grupales hay un tiempo destinado a la discusión de artículos, videos, y noticias, así como también, se cuenta con la presencia de profesionales del hospital para trabajar aquellos temas que van emergiendo desde el interés grupal.   

 

 

2) El Counselling

         Este espacio consiste en una o varias entrevistas individuales que tienen por objetivos:

         Ofrecer un espacio para que el consultante pueda expresar y reflexionar sobre los conocimientos, experiencias y emociones acerca de la enfermedad; esclarecer confusiones, dudas y prejuicios relacionados con la infección; identificar sus principales preocupaciones y expectativas, trabajando las consecuencias emocionales y sociales de vivir con el virus; ayudar a reconocer, promover y fortalecer recursos y capacidades; informar acerca de los derechos de las personas que viven con Vih-Sida; apoyar la autonomía en la toma de decisiones; promover estrategias de cuidado y autocuidado, y una decisión informada sobre el comienzo de los tratamientos.

          El término Counselling no tiene una traducción exacta al castellano. Es por esta razón que hemos decidido utilizar el término inglés el cual hace referencia a un espacio de información, reflexión, sostén (holding) y contención en el que se trabaja a través de una relación cara a cara entre un profesional y un consultante. Durante el desarrollo del encuentro el profesional tendrá momentos en que funcionará claramente asesorando e informando y otros  en los que, debido a la temática tratada, deberá correrse del lugar del saber buscando aquella posición que facilite la capacidad reflexiva y creativa del consultante evitando obturar con “una respuesta adecuada”. El trabajo de análisis y reflexión, que se genera a partir de la información tratada, se realiza teniendo en cuenta el ritmo, la capacidad de escucha, comprensión, asimilación, y la relación de cada sujeto con la misma.

 

3) La Entrevista Pretest y Postest de Entrega de Resultados

Este espacio tiene por objetivos:

 

Ofrecer contención[2] ; habilitar un espacio de información y reflexión; facilitar la comprensión de la información brindada teniendo en cuenta lo delicado de este momento.

 

A) La entrevista pretest :  

Es una instancia donde se trabajan: los motivos por los que el consultante decidió realizarse el test de Elisa e información básica y oportuna acerca del Vih-Sida, vías de transmisión y período  ventana, en un encuadre que facilita la internalización de estos contenidos.

B) La entrevista postest :

No ha sido pensada como un punto de llegada, si bien es el momento explícito de la entrega del resultado, se trata de un proceso que comienza en el primer encuentro con el consultante.

¨      Si el resultado es negativo se retrabajan con el paciente los motivos por los que decidió realizarse el test de Elisa. Se asesora acerca de qué implica un resultado negativo, se le recuerdan conceptos trabajados en la entrevista pretest sobre período ventana, y si es necesario, se lo invita a realizarse una segunda prueba en tres meses. Se focaliza en la prevención primaria de Vih-Sida.

¨      Si el resultado es positivo se ofrece un espacio donde el consultante pueda expresarse ante la noticia del diagnóstico, y un tiempo para el manejo del impacto del mismo, focalizando en deconstruir la asociación Sida = Muerte. Se asesora al paciente acerca de qué implica un resultado positivo, la diferencia entre Vih y  Sida, en qué consisten los tratamientos, se informa sobre los estudios a realizar en forma inmediata (Carga Viral, CD4, estudios de laboratorio de rutina). Se da un turno, si así fuera necesario, para una próxima entrevista con el o los profesionales que entregaron el resultado .

 

Temas trabajados

            En las tres líneas señaladas en que se articula el proyecto se trabajan, según la especificidad de cada espacio, las siguientes temáticas:

Cuadro de texto:  
·          Información acerca del Vih-Sida, el funcionamiento del sistema inmunológico, la reinfección, los tratamientos,  los exámenes y los estudios de rutina. 
·          El inicio del tratamiento antirretroviral,  problemas, dificultades, miedos, angustias, esperanzas, etc. 
·          La ventaja de conocer el resultado de la serología, en función de lograr un diagnóstico precoz, posibilitando un mejor pronóstico. 
·          La relación con los profesionales. 
 
 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Cuadro de texto:  
·          Cambios en la vida cotidiana (hábitos alimenticios, descanso, actividad física, trabajo, relaciones sexuales, sexualidad, vida social, tiempo libre, etc.) y recomposición de la identidad. 
·          Las modificaciones de la imagen corporal y los síntomas físicos que se presenten.
·          El manejo del secreto, cuándo revelar el diagnóstico, a quiénes, cómo se preparan para eso, la tensión de guardarlo, el manejo del impacto del mismo.
·          La resignificación de la variable temporal, la terminalidad y la cronicidad en relación a la elaboración de proyectos.
·          Estigmatización, discriminación y autodiscriminación.
·          La paternidad/maternidad en las personas que viven con Vih.
·          Presencia de la muerte.
 
 

 

 

 

 

 

 

 

 

 


 

algunas consideraciones acerca de la marcha del proyecto

 

            Los tres dispositivos de información, reflexión y contención descriptos dan cuenta de tres líneas articuladas del proyecto, las cuales se encuentran en permanente evaluación de proceso en función de su efectiva pertinencia para abordar la temática y las metas propuestas. Respecto de los objetivos planteados, evaluamos que la oferta de un servicio integral de salud que involucre tanto instancias de promoción y prevención como de asistencia, encuentra una serie de obstáculos ligados a nuestra posición al interior de la institución hospitalaria -en tanto residencia y como equipo de trabajo conformado por profesionales provenientes de las ciencias sociales-. Esto es, no pertenecer al equipo de planta, no contar con médicos al interior del equipo, no tener trayectoria en el campo, no estar volcados a la asistencia médica tradicional y por ende, no “tener competencia” en “la atención a los pacientes”. En tal sentido, la línea del pre y postest representa, entre otras cosas, un intento por articular nuestro trabajo con el propio proceso de atención en consultorios externos, aceitando los canales de comunicación con el servicio, fortaleciendo la afluencia de participantes a los otros dos espacios del proyecto y favoreciendo el reconocimiento institucional.

Finalmente, creemos que las tres líneas de trabajo presentadas sumadas a la atención médica brindada por el Servicio de Infectología del hospital, no sólo constituyen momentos diferenciales de la atención sino que, sobre todo, configuranun sistema articulado que nos permite estar en condiciones de brindar un enfoque integral, que intenta abarcar la complejidad de la temática tratada.

 

 

Cuadro de texto: Bibliografía Consultada:
q       BAYÉS, R.: “Sida y psicología”, Madrid, Ed. Martínez Roca -Colección Libros Universitarios y Profesionales-, 1995
q       CARBALLEDA, A. : “Lo social de la intervención” en Escenarios Año I N°2, Bs.As., 1995 
q       DEL CUETO, A. M. : “Grupos, instituciones y comunidades”, Bs.As., Lugar Editorial, 1999
q       ELICHIRY, N. E. : “Importancia de la articulación interdisciplinaria para el desarrollo de metodologías interdisciplinarias” en El niño y la escuela, Bs.As., Nueva Visión, 1987
q       GRUMER, M.: "Historia del Sida", Ed. Siglo XXI, México, 1990.
q       FERNÁNDEZ, A. M. (1986): “El Campo Grupal”, Bs.As., Nueva Visión, 1999.
q       FREUD, S. (1911-1915): “Trabajos sobre la técnica psicoanalítica” en Obras Completas, Bs.As., Ed. Amorrortu, 1992.
q       LAURELL, A.C.: “El estudio del proceso de salud-enfermedad en América Latina”, en Cuadernos Médicos Sociales Nro. 37, 1986.
q       Menéndez, E.: “La Enfermedad y la Curación”: ¿Qué es medicina tradicional?, en Alteridades, Año 4, Nº 7, Universidad Autónoma de México, 1994.
q       PAVLOSKY, E. y KESSELMAN, H. (1983): “Sobre los estares del coordinador” en Lo Grupal, Entre Ríos, Ed. Galerna/Búsqueda de Ayllu, 2000.
q       PERCIA, M.: “Notas para pensar lo grupal”, Bs.As., Lugar Editorial, 1997
q       PONTALIS, J.B. : "Después de Freud", Sudamericana, Buenos Aires, 1965
q       ROMERO, R. (1992): “Grupo,Objeto y Teoría” Vol I / II, Bs.As., Nueva Visión, 1994. 
q       SOBO E. J.: “Self-disclosure and self-construction among HIV-positive people: the rhetorical uses of stereotypes and sex”, Anthropology & Medicine, Vol. 4 N° 1, 1997.
q       STOLKINER, A. : “De interdisciplinas e indisciplinas” en El niño y la escuela, Bs.As., Nueva Visión, 1987
q       STOLKINER, A. : “Prevención en Salud Mental: normativización o desanudamiento de situaciones problema” Ponencia, 1988
q       WATNEY, S. :”The subject  of AIDS” en Aggleton y otros Social representation, social practice, New York-London, The Falmer Press, 1989.
q       WEINSTEIN, L. (1978): “Salud y Autogestión”; Editorial Nordan Comunidad, Montevideo, 1989.
q       WINNICOTT, D.W. (1965): "Los procesos de maduración y el ambiente facilitador", trad.: J.Piatigorsky, Paidós, Buenos Aires, 1996. 
q       ZALDÚA, G.: "La Psicología Preventiva" en Los Programas de La Atencion Primaria Para la Salud. Departamento de publicaciones, Facultad de Psicología, UBA, 1989

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

·        La entrevista pretest y postest de entrega de resultados

 

          Este espacio tiene por objetivos: Ofrecer contención a través de:  la información adecuada y oportuna; el acompañamiento y asesoramiento sobre el recorrido institucional del paciente y su seguimiento futuro, propiciando y facilitando la inmediata inserción del consultante en el circuito hospitalario; el tiempo dedicado a la escucha del paciente y al manejo del impacto del resultado positivo (ansiedad, angustia, miedo, enojo, violencia, culpa, incertidumbre, etc.)

 

*                                                        La entrevista pretest  es una instancia donde se trabajan: los motivos por los que decidió realizarse el test de Elisa e información básica y oportuna acerca del Vih/Sida, vías de transmisión y período de ventana, en un encuadre que facilita la internalización de la misma.

 

La entrevista postest no ha sido pensada como un punto de llegada, si bien es el momento explícito de la entrega del resultado. Se trata de un proceso que comienza en el primer encuentro con el consultante.

Si el resultado es negativo se retrabajan con el paciente los motivos por los que decidió realizarse el test de Elisa.

·         Se asesora al consultante acerca de qué implica un resultado negativo, se le recuerdan c


 

[1] “Desde esta perspectiva, la intervención (...) puede ser presentada como un dispositivo que va a interactuar en el orden de lo simbólico, lo imaginario y lo real dentro de ese juego de atravesamientos que implican lo social, la institución, el profesional (en el original, trabajador social) y el actor en un contexto microsocial. O sea que la intervención se plantea como un dispositivo que va a articular lo real con lo subjetivo. De esa forma, la intervención se propone como algo que no transforma ni agrega, sino como un dispositivo que “hace ver” aquello que ese otro tiene. Este accionar es planteado como una posibilidad de enunciación diferente a la que se presenta dentro del tiempo-espacio de la intervención (el subrayado es nuestro). No se trata entonces de una acción de sujeción, o de control, sino de plantear la posibilidad de buscar puertas de salida o de líneas de fuga en relación a estratificaciones sociales opresivas.” (CARBALLEDA, OP.CIT.) 

[2] a través de:

·          el tiempo dedicado a la escucha del paciente y al manejo del impacto del resultado (ansiedad, angustia, miedo, enojo, violencia, culpa, incertidumbre, etc.);

·          la información adecuada y oportuna;

·         el acompañamiento y asesoramiento sobre el recorrido institucional del paciente y su seguimiento futuro; propiciando y facilitando la inmediata inserción del consultante en el circuito hospitalario.

 


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